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AMÉRICA | Seguridad
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Base espacial de China en Argentina

EEUU alerta de posibles incumplimientos de los acuerdos de Neuquén

Antena Estación CLTC   CONAE NEUQUEN

02/03/2019 | Buenos Aires

Gonzalo Mary

Argentina se ha visto envuelta en un nuevo conflicto de intereses militares que involucra a China y Estados Unidos. Altos mandos militares de Estados Unidos hicieron pública su preocupación por las actividades que desarrolla la base china en la provincia de Neuquén.

El nuevo comandante general del Comando Sur de los Estados Unidos, Craig S. Faller, informó al Comité de Servicios Armados del Senado que “la presencia china y sus actividades en la instalación de observación del espacio profundo en Argentina son preocupantes. Beijing podría estar violando los términos de su acuerdo con Argentina de llevar a cabo sólo actividades civiles, y estaría en capacidad de monitorear y potencialmente apuntar a las actividades espaciales de Estados Unidos, aliados y socios”.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Garrett Marquis, afirmó que "la base de la Patagonia, acordada en secreto por un gobierno corrupto y financieramente vulnerable hace una década, es otro ejemplo de acuerdos chinos opacos y depredadores que socavan la soberanía de las naciones anfitrionas".

En su visita en agosto del año pasado el exsecretario de Defensa, James Mattis, planteó la preocupación de Washington sobre la base china, en un diálogo ante el Ministro de Defensa argentino, Oscar Aguad, y la cúpula castrense local; nota cubierta por Infodefensa.

El director del Observatorio Nacional de Radioastronomía de Estados Unidos, Tony Beasley, planteó que la estación tendría la capacidad de recoger datos confidenciales de satélites de otros gobiernos, ya que ese tipo de escucha se podría hacer con equipos mucho menos sofisticados.

Las declaraciones reavivaron el debate sobre la base y sus fines. Desde Pekín ratificaron que su programa espacial tiene fines pacíficos y que la estación argentina es sólo para uso civil. Además agregaron que "las sospechas de algunos individuos tienen motivos ocultos".

Una cesión a medio siglo

 

La base en cuestión está ubicada en la provincia de Neuquén, a 20 kilómetros del pueblo de Bajada del Agrio, en el departamento de Picunches. Emplazada en un terreno de 200 hectáreas cedido por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) por un periodo de 50 años cuenta con un edificio principal de 16 pisos y una antena de 48 metros de altura, pesa 450 toneladas y posee una parabólica de 35 metros de diámetro. El costo total de la obra ronda los 50 millones de dólares. La base es operada por el Control General de Seguimiento y Lanzamiento de Satélites de China (CLTC), que informa a la Fuerza de Apoyo Estratégico del Ejército Popular de Liberación (EPL).

Su objetivo es la observación y exploración espacial pacífica; aunque se sospecha que forme parte de una red china similar al programa de vigilancia global conocido como la Red Echelon, ya que una instalación de este tipo tiene uso dual, puede ser usada tanto para el rastreo de satélites de uso civil, como así también para usos militares y de espionaje.

Para finales de 2017 la base ya estaba en pleno funcionamiento, y según autoridades chinas aseguran que tuvo un papel clave en el aterrizaje que se produjo el enero pasado en el lado oscuro de la luna.

La Conae, que no cuenta con personal permanente en la estación, defendió el acuerdo con China argumentando que no es diferente del firmado con la Agencia Espacial Europea (ESA) que cuenta con una antena similar en la ciudad de Malargüe, provincia de Mendoza, inaugurada en 2012. Además manifestó su compromiso con el uso pacífico del proyecto, y que se monitorearon las emisiones de radio de la estación, aunque expertos en radioastronomía dijeron que los chinos podrían ocultar fácilmente los datos ilícitos en estas transmisiones o agregar canales encriptados a las frecuencias acordadas con Argentina.

La apertura de una base en la Patagonia es uno de los símbolos más recientes de los planes de Pekín de asentarse en la región. Este acontecimiento pone a la Argentina frente a un escenario complejo, quedando en el centro de una disputa entre dos superpotencias, teniendo que enfrentar la decisión de renunciar al principal socio comercial y principal comprador de soja, de la cual depende la débil economía del país. Y debido a que la Argentina no cuenta con peso geopolítico o un brazo militar poderoso su única opción sería un berrinche diplomático

El acuerdo en cuestión

 

En el acuerdo firmado por Cristina Fernández de Kirchner y Xi Jinping, se le otorga a la CLTC la concesión de 200 hectáreas de terreno por un periodo de 50 años. Además de recibir una serie de beneficios para instalarse en la provincia de Neuquén.

La base cuenta con una inmunidad similar a la de una sede diplomática extranjera, los empleados de la CLTC cuentan con una exención judicial por expresiones escritas y orales en su trabajo para la estación, y se garantizar que las autoridades migratorias no interfirieran en la circulación del personal de las instalaciones chinas y que las oficinas impositivas los eximieran de toda presión tributaria.

Para la construcción y el funcionamiento de la base se debe garantizar el acceso y/o disponibilidad de carreteras, suministro de agua, provisión de energía eléctrica, líneas de comunicación, cabe destacar que hasta entonces en la zona no existían rutas ni líneas de alta tensión. China también posee una habilitación extraordinaria para importar los elementos destinados a construir la base y mantenerla operativa.

A pesar que la Conae afirma que es una oportunidad única para la Argentina, no se establece el aporte de tecnología argentina, ni el traspaso de avances científicos chinos a sus pares locales. Los científicos argentinos podrán hacer uso de las instalaciones solo durante el 10% del tiempo de funcionamiento (lo que equivaldría a dos horas y cuarenta minutos por día), tiempo que no es acumulable con el paso de los años. Además sólo podrá utilizarla mientras no obstaculice el funcionamiento de la base, y su uso deberá ser aprobado por los científicos chinos.

Argentina no cuenta con herramientas de control para verificar que China no incumpla con lo acordado. Pero tendría la capacidad de dar de baja el acuerdo, fundando sus motivos con un pre aviso de cinco años; y en caso de controversia seria definido por arbitraje elegido de común acuerdo entre las partes en Pekín. El país sudamericano bajo ningún concepto podrá expropiar o embargar el equipamiento, las instalaciones, bienes y/o documentación de la estación sin la aprobación de China.

Carrera espacial china

 

China se encuentra en una clara carrera espacial con el objetivo de constituirse para el año 2030 como una potencia militar más allá de la atmósfera terrestre. Durante el 2008 lanzó por lo menos 12 satélites con carga de uso militar, cantidad similar a la realizada en conjunto por Estados Unidos y Rusia.

Uno de los propósitos de esta cantidad de lanzamientos es que China busca establecer su propia red de GPS: Beidou, sistema que puede ser utilizado para guiar aeronaves, misiles o bombas con precisión milimétrica, lo que le permitiría no depender de otras redes de GPS donde no puede manejar la precisión con que se usa el sistema de posicionamiento global.

Esta base, en la Argentina, jugaría un papel crucial, ya que mediría la telemetría de los sistemas desde el cono sur.

 

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