Defensa: un comercio sin impulso
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Defensa: un comercio sin impulso

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El informe sobre comercio de material de defensa presentado al Congreso por el Ministerio de Industria reflejaría un descenso de un 10,4% en el volumen de exportaciones con respecto a 2019. Debe tomarse la cifra con cautelas puesto que la fuente original, el informe de la Secretaría de Estado de Comercio, no está disponible en abierto aunque se ha filtrado parte de su contenido. Un retraso en la puesta a disposición general de esta información que, lamentablemente, es norma habitual. Se trata del primer año en el que estaba en vigor el nuevo Real Decreto de comercio de material de defensa modificado en abril del año pasado.

Las operaciones autorizadas en 2020 se situarían en 26.552 millones de euros, un 163% más que en 2019. Una cifra que indica un importante esfuerzo en la actividad comercial de la industria de defensa española. Sin embargo, el total de exportaciones finalmente realizadas sería de 3.622,4 millones (420 menos que en 2019). Una reducción importante, que parece confirmar un cambio de tendencia. Entre 2010 y 2017 las exportaciones de defensa españolas se multiplicaron casi por cuatro, al pasar de 1.128,3 a 4.346,7 millones. Desde entonces la tendencia es de bajada, siendo la cifra de 2020 un 15% menor que la de 2017. El consuelo, según fuentes del Gobierno, es que la caída debe enmarcarse en el marco de la pandemia y que ha afectado a todos los sectores industriales españoles. Una justificación que no parece suficiente ni tranquilizadora.

Por regiones casi 2.800 millones se han destinado a países OTAN/UE. Unos 580 millones corresponden a operaciones en Australia, Singapur, Brasil y países del Golfo. Estos habrían importado productos de defensa españoles por algo más de 90 millones una cifra poco significativa en el conjunto. Fuera de esos destinos las exportaciones a otros países ascenderían a algo menos de 290 millones. El volumen de exportaciones a países OTAN/UE responde, principalmente, a operaciones ligadas a programas impulsados por el Ministerio de Defensa, que además ha sido protagonista importante en las operaciones en otras zonas, notablemente Australia. Estados Unidos, uno de nuestros suministradores preferentes, habría importado material de defensa español por 131,2 millones. Las exportaciones a Israel son prácticamente testimoniales y no llegan a medio millón de euros, lo que contrasta con la importante presencia de empresas israelíes en nuestro mercado interno de defensa.

Por sectores, el aeronáutico de defensa con 1.888,5 millones sería responsable de casi el 50% de las exportaciones. El aeronáutico en general representaría en torno al 72%. Dentro de él hay que destacar el evidente papel de Airbus, que consiguió un importante acuerdo con el presidente Pedro Sánchez en verano del 2020, y en donde el peso de España se ha modificado tras los últimos nombramientos realizados por la compañía. El sector aeronáutico ha sido protagonista recientemente tras la aprobación de un fondo para fomentar su cadena de suministro por un total de 100 millones, de los que 28,3 millones procederían de Airbus. Indra aportaría por su parte cinco millones, mientras que los dos tercios restantes serían cubiertos, a partes iguales, por la SEPI y el fondo francés Tikehau. El sector aeronáutico de defensa español se encuentra en un momento crítico si consideramos las dificultades por las que atraviesa el programa NGWS.

La principal operación de exportación en el sector naval corresponde a buques para la Armada australiana por 241 millones. El sector se ha visto favorecido por programas nacionales, aunque en el exterior sufrió un revés hace ahora un año al ser descartado por la Armada norteamericana en un importante concurso. Más recientemente se ha conocido que la oferta española para futuras fragatas de la Armada griega no será considerada en el concurso final. Tras esas decisiones pudiera haber razones de carácter más político que técnicas.

Casi con seguridad la pandemia Covid ha influido en el descenso de las exportaciones. No tenemos datos objetivos, ni se nos ofrecen, para asegurarlo. Pero seguramente haya otras razones que pueden ser más de tipo político. La actividad exportadora del sector de defensa había compensado la caída del mercado interno. La industria ha mantenido el esfuerzo como muestra el importante volumen de operaciones de exportación. Para que se materialicen es necesario pulso e impulso político.



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