El difícil relevo de los F-18
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El difícil relevo de los F-18

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La flota de F18 españoles comienza este año a cumplir sus tres décadas de servicio, 30 años en los que han sido la espina dorsal de la defensa de nuestro espacio aéreo. Al igual que ocurrirá en otros países, como Finlandia, Canadá o Australia, su relevo en España debería producirse en los próximos años.

Los estudios para iniciar el que en su momento se denominó programa FACA se iniciaron en 1978. Las entregas finales de los 72 aviones adquiridos se produjeron en 1990. Un periodo de 12 años para la definición, desarrollo y ejecución de un programa que representó todo un hito desde diferentes puntos de vista.

En el plano operativo, el programa supuso un verdadero salto cualitativo para nuestro Ejército del Aire, que, por primera vez en décadas y salvo la excepción de los aviones Mirage F1, contaba, en plena propiedad y sin restricciones de empleo, con un avión moderno para cumplir sus misiones. La entrada en servicio de los aviones repercutió también en los esquemas de apoyo logístico que tuvieron que revisarse, de los que resultaron beneficiados diferentes órganos que hoy son una referencia a nivel europeo.

El programa, desarrollado en estrecha colaboración entre los usuarios y los órganos de gestión, representó también un verdadero cambio en el ámbito de la gestión de programas, y su experiencia permitió extraer lecciones y experiencia para otros casos. Además, por primera vez, se planteaba un ambicioso programa de cooperación industrial ligado a la adquisición de los aviones. Más allá de la obtención de licencias de fabricación, se planteó como consideración política para su aprobación la necesidad de obtener beneficios para el tejido industrial y tecnológico nacional. Las transferencias de tecnología recibidas representaron prácticamente la totalidad del valor del contrato. Su repercusión en mano de obra cualificada durante la duración del programa se ha evaluado en varias decenas de miles de empleos directos.

En ese sentido el FACA dio lugar al desarrollo de todo un esquema completo de política industrial que permitió el desarrollo de nuestra industria y que se extrapoló a otras adquisiciones. El tejido industrial aeronáutico se benefició sin duda de las inversiones previstas, de tal manera que, gracias a este esquema, se favoreció la participación posterior en otros programas en el ámbito de cooperación multilateral. Posiblemente sin el diseño de cooperación industrial que se realizó en torno al FACA, la participación de la industria española en otros proyectos, como el EF2000 o el A400M, hubiera sido, cuando menos, diferente.

La experiencia del FACA casi 40 años después de su concepción e inicio representa un punto de partida sobre el que extrapolar lecciones para iniciar el relevo de una flota que representa la mitad de nuestra aviación de combate, y para lo que no existen demasiadas opciones en el mercado. La duración y complejidad desde todos los puntos de vista de un proyecto de este tipo recomienda que debe pensarse en cómo y cuándo iniciar las actuaciones para un programa cuyo volumen de negocio puede representar inversiones superiores a los 5.000 millones de euros y la generación de un buen número de puestos de trabajo, y en el que, además, habrá que conjugar consideraciones operativas, de gestión del proyecto e industriales.



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