Tal día como hoy en 1563 el Imperio español resistió en Mazalquivir ante los otomanos
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Tal día como hoy en 1563 el Imperio español resistió en Mazalquivir ante los otomanos

Los españoles aguantaron ante 100.000 hombres y una poderosa flota enviada por Hasán Bajá
Moriscos Port d'Orán. Vicente Mestre
Reproducción de la obra 'Desembarco de los moriscos en el Puerto de Orán' de Vicent Mestre
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Tal día como hoy, 8 de junio, pero de 1563, el ejército del Imperio español resistió en la fortaleza de Mazalquivir, una victoria crucial para el control del Mediterráneo.

Tropas españolas defendían la fortaleza de Mazalquivir y de Orán a sabiendas de que un gran número de soldados del Imperio otomano acudía para su conquista. Hasán Bajá, hijo de Jeireddín Barbarroja y gobernador de Argelia, reunió un ejército de 100.000 hombres además de una poderosa flota que apoyaría al ejército de tierra con el objetivo de conquistar la ciudad.

La localización de Mazalquivir, al norte de África, era un importante baluarte para controlar el Mediterraneo. El Imperio español mantenía el control de la zona bajo el mandato de Martín de Córdoba. A unos kilómetros de allí, en la región de Orán, el mando estaba en manos de su hermano, Alfonso de Córdoba.

Conscientes de que el enemigo arreciaba con un imponente número, los dos hermanos y gobernadores decidieron construir dos fortificaciones. Una, el fuerte de San Miguel, se erigió en la colina que separa Orán de Mazalquivir; la otra, la Torre de los Santos, frente a la ciudad defendida por Martín. Los atacantes llegaron el 3 abril de 1563.

Las primeras derrotas

La Torre de los Santos, defendida valerosamente por 200 soldados españoles, cayó rápidamente, pero lo hizo causando un tremendo daño a las fuerzas otomanas en forma de centenares de muertos. El fuerte de San Miguel resistió durante 22 días con la ferocidad de 24.000 soldados de infantería y 400 de caballería. Esta resistencia llenó el suelo de los cadáveres de los soldados de Hasán Bajá, si bien consiguió, tras casi un mes, que los españoles se retirasen.

Los otomanos sitiaron la ciudad, la aislaron con el objetivo de asfixiar a los soldados que allí resistían. El ejército otomano intentó varios asaltos que terminaron con un enorme número de bajas en sus filas. Si en el interior de la ciudad arreciaba el hambre y el aislamiento, en el exterior los cuerpos de los atacantes comenzaban a amontonarse.

Una defensa al límite

Estas arremetidas directas y desesperadas, que fomentaban más la muerte que el éxito, lograron un objetivo, que el ejército de Hasán entrase en la ciudad e izase la bandera otomana; un gesto demasiado optimista, pues los españoles consiguieron expulsarlos poco después.

A pesar de la defensa, los españoles estaban bajo mínimos en cuanto a fuerzas; solo la victoria moral de haber causado un número de bajas desproporcionado al enemigo les inspiró un último aliento necesario.

El 6 de junio, con las últimas arremetidas de los otomanos, llegaba por mar la flota de Francisco de Mendoza y Vargas, es decir, más de 4.000 efectivos dirigidos hacia Mazalquivir. Dos días después, el 8, las tropas de Hasán, ante las bajas sufridas y el miedo a los refuerzos españoles, se retiraron dejando tras ellos parte de su artillería, su flota y los cuerpos de miles de víctimas de la batalla.



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