Tal día como hoy en 1812 las tropas napoleónicas abandonan Madrid
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Tal día como hoy en 1812 las tropas napoleónicas abandonan Madrid

La victoria del Duque de Weillington en la batalla de los Arapiles propició la huida de los napoleónicos
Salamanca by Richard Simkin
Obra del pintor Richard Simkin inspirada en la batalla de los Arapiles
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Tal día como hoy, 12 de agosto, pero de 1812, las tropas napoleónicas abandonan Madrid tras conocer la noticia de la victoria del Duque de Wellington en la batalla de los Arapiles. Esta contienda, librada durante la guerra de la Independencia Española, congregó a un enorme ejército formado por ingleses, portugueses y españoles para combatir contra el grueso de las tropas napoleónicas. El enfrentamiento tuvo lugar al sur de Salamanca y finalizó con una gran victoria de los aliados.

Los franceses se encontraban afincados en Salamanca bajo el mando del mariscal Auguste Frédéric Louis Viesse de Marmont. El ejército aliado estaba formado por las tropas inglesas de Arthur Wellesley (que unos años después sería conocido como el Duque de Wellington), las españolas de Miguel Ricardo de Álava y las portuguesas de Luís do Rego Barreto. Los franceses, en inferioridad numérica, esperaron a la llegada de un gran contingente que se aproximaba desde el norte. Tras varias pequeñas escaramuzas, y cuando por fin pudieron reunirse con sus refuerzos, los 49.919 efectivos del ejército napoleónico se enfrentaron a los 50.453 soldados de los aliados.

La noche previa a la batalla una tormenta anegó el campo de batalla. Wellesley distribuyó a su ejército con el fin de poder atacar y retirarse con facilidad, sin que el enorme número de tropas fuese un impedimento para su movimiento. Los aliados pudieron tomar así algunas de las posiciones más ventajosas y quisieron mejorar esto tratando de tomar los cerros de los alrededores, así como las colinas del Arapil Grande y el Arapil Chico. Cuando se aproximaron se percataron de que ambos ya estaban en manos francesas. Los hombres de Barreto trataron de conquistarlas, pero no tuvieron éxito.

La desorganización francesa decidió la batalla

Los franceses se parapetaron en el pueblo de los Arapiles y emplearon su artillería para repeler a sus enemigos. Esta ventaja fue lo que precipitó la desorganización posterior. Los franceses se confiaron y sus unidades se separaron repartiéndose por lo intrincado del terreno, lo que terminó en un despliegue caótico.

Wellesley, tras observar las posiciones de los franceses, comunicó la situación a sus contingentes desplegados para planificar un ataque que fue como un efecto dominó. El futuro duque de Wellington fue asignando sus unidades a las enemigas: si una tenía éxito en el ataque avanzaría la siguiente. La estrategia resultó exitosa a pesar de que la defensa francesa logró aguantar en el Arapil Grande.

Las grandes bajas napoleónicas propiciaron la desbandada de sus soldados, que ya daban por perdida la contienda. Se calcula que los franceses sufrieron unas 12.500 bajas entre muertos y prisioneros y los aliados aproximadamente unas 5.220.



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