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ESPAÑA | Defensa
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El documento recoge, por primera vez, las pandemias y la desinformación 

El Gobierno apuesta por fortalecer la industria en la nueva Directiva de Defensa Nacional

El presidente del Gobierno entrega la Directiva de Defensa Nacional firmada a la ministra de Defensa. Foto: La Moncloa

El presidente del Gobierno entrega la Directiva de Defensa Nacional firmada a la ministra de Defensa. Foto: La Moncloa

12/06/2020 | Madrid

B. Carrasco

La nueva Directiva de Defensa Nacional (DDN) marca como prioridad el fortalecimiento de la industria de defensa española y el desarrollo de la base industrial y tecnológica europea. El documento apuesta además por reforzar el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ahondar en la Europa de la Defensa, continuar con la contribución a las misiones de la OTAN y Naciones Unidas y también confirma que el Mediterráneo, el Atlántico y el Sahel Occidental pasan a ser las áreas de mayor interés para España. 

La directiva ve la luz en un momento de redefinición para los conceptos de seguridad y defensa, con medio mundo afectado todavía por la crisis del coronavirus. Respecto al Covid-19, destaca que la pandemia ha dado un giro “a las percepciones sobre la seguridad en Europa y la manera de gestionarlas”.  

El documento apuesta por unas Fuerzas Armadas con una capacidad operativa acorde a la evolución de las nuevas tecnologías. Para ello, añade, es necesario “fomentar y proteger una industria de defensa innovadora, capaz de integrarse en proyectos y grupos empresariales multinacionales, especialmente en el ámbito europeo”. “La excelencia tecnológica -continúa- requiere de una adecuada inversión económica, que permita potencias tres actividades clave: la investigación, desarrollo e innovación, la captación de talento y la formación”. 

En esta línea, considera una prioridad el impulso de la industria de defensa tanto nacional como europea. “Es la mejor forma de asegurar que el equipamiento de las Fuerzas Armadas se mantiene en vanguardia tecnológica”. El Ministerio de Defensa fomentará “las oportunidades y proyectos de colaboración con la industria europea de defensa en condiciones de competitividad, y prestará una especial atención a las posibilidades de uso dual, para beneficio amplio de la sociedad y del mantenimiento y generación de empleo”. 

Y lanza un mensaje claro: “España debe participar en proyectos tecnológicos clave para incrementar las capacidades de la Unión Europea”. El documento defiende un mayor protagonismo de la Unión Europea en las áreas de seguridad y defensa y un papel protagonista de España “en el grupo de cabeza” de la llamada Europa de la Defensa. “Este proceso servirá, además para complementar y reforzar las capacidades de la Alianza Atlántica”, destaca. 

Actualización ocho años después 

 

La directiva, firmada este jueves por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, actualiza las líneas generales y objetivos y las directrices de actuación de la política de defensa española defensa, ocho años después de la publicación de la última directiva en esta materia. Es además la primera directiva, de esta categoría, derivada de la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en el año 2017.  

Al acto asistieron la ministra de Defensa, Margarita Robles; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villarroya; el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, Francisco Javier Varela; el jefe de Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón y el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, Javier Salto, así como el Secretario General de Política de Defensa y el Secretario y Subsecretario de Estado de Defensa. 

En la actualidad, subraya el texto, “ya no existen problemas exclusivos de la Defensa, pero la Defensa forma parte de la solución a cualquier problema de Seguridad”. Y resalta: “los retos de seguridad proceden ahora tanto de actores estatales, como no estatales, con una gran capilaridad entre todos ellos, especialmente evidente en las acciones de desinformación y las agresiones en el ciberespacio”. 

Nuevas tecnologías 

 

Asimismo, destaca que los escenarios de actuación están marcados por estrategias híbridas, con una intensa confrontación en el ciberespacio y en el entorno de la información y pone el acento en la revolución tecnológica en marcha. “Avances como el internet de las cosas, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ingeniería genética, la robotización o la utilización del espacio ultraterrestre van a transforma preocupantemente la realidad cotidiana y supondrán una revolución en los asuntos de la seguridad y la defensa”. 

“La última década ha presenciado cambios sustanciales en la arquitectura internacional de seguridad, que ha traducido en una erosión notable del orden internacional y en un protagonismo inusitado del recurso de la fuerza”, advierte también. 

Mediterráneo, Atlántico y Sahel Occidental  

 

En cuanto a las misiones en el exterior, España pondrá el foco en el conocido como “entorno europeo cercano”, con especial atención a tres regiones: el Mediterráneo, el océano Atlántico y el Sahel Occidental.  

“Se tratará de encontrar un equilibrio apropiado en la contribución de las Fuerzas Armadas a las misiones y operaciones de las principales organizaciones internacionales (UE, OTAN, ONU), apostando por la concentración de esfuerzo en nuestros despliegues y atendiendo al valor añadido de las distintas misiones”, explica la directiva. 

El objetivo en las operaciones internacionales es fomentar nuevas fórmulas para evitar el estancamiento del conflicto y potenciar el concierto entre las partes. “España seguirá aplicando un modelo de estabilización en el que, evitando la imposición, se promoverán soluciones consensuadas y respetuosas con la población local”.  

El documento, asimismo, establece que las Fuerzas Armadas deberán ser capaces de sostener “el despliegue permanente del número de efectivos, que establezca la Directiva de Política de Defensa, y de realizar, cuando la situación lo requiera, un esfuerzo suplementario al menos un 50% superior por un periodo máximo de un año”.  

CNI, cambio climático y el papel de la mujer 

 

La directiva aboga por reforzar las capacidades del Centro Nacional de Inteligencia y fomentar la coordinación de actividades de los órganos de inteligencia, la actuación en el ciberespacio, y la gestión responsable de la información pública.  

El documento hace referencia a otras cuestiones como el cambio climático y la actuación de la UME, junto con autoridades civiles; la aportación de las mujeres, tanto de la población local como de las que sirven en las Fuerzas Armadas; o la preparación para actuar en situaciones de crisis. “Se impulsará la preparación del personal de las Fuerzas Armadas y la adquisición de capacidades que permitan la colaboración y apoyo a autoridades civiles especialmente en situaciones de crisis y/o emergencias”, adelanta.  

El último punto resalta que “el desarrollo de estas directrices precisará de la financiación que resulte necesaria para abordar también los compromisos internacionales, la renovación y sostenimiento de las capacidades militares, y, en particular, una atención especial a las necesidades y calidad de vida del personal de las Fuerzas Armadas”. 

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