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Las cifras fluctúan más de un 7% respecto al año pasado

Comprar un F-35 es más barato pero operarlo ahora cuesta más

Caza F-35B aterrizando en el portaaviones británico HMS Queen Elizabeth. Foto: Royal Navy

Caza F-35B aterrizando en el portaaviones británico HMS Queen Elizabeth. Foto: Royal Navy

02/06/2020 | Madrid

G. S. Forte

El programa militar más caro de la historia, el del F-35, es ahora un poco más económico de lo que se calculaba (ahora se estima en menos de los 400.000 millones de dólares que en su momento se anunció que había superado). Sin embargo, poner a los aviones en servicio resulta ahora más costoso. En concreto, sus responsables tasan ahora los costes de desarrollo y adquisición de los en torno a 3.000 aparatos previstos en un 7,1% menos que hasta ahora, lo que da un montante total de 397.800 millones de dólares. En cambio, el valor previsto para operar y mantener la flota al completo asciende ahora a algo más de 1,18 billones de dólares, lo que equivale a un incremento del 7,8%. Las variaciones de estas cifras se refieren a su evolución respecto a la estimación de la oficina del Pentágono del F-35 del año pasado.

La agencia de información financiera Bloomberg recoge estos datos en una pieza informativa en la que destaca que esta estimación a la baja es la última de una serie de buenas noticias entre las que también incluye la mejora en el tiempo de entrega de las aeronaves, la eliminación de los defectos detectados que se consideraban potencialmente mortales para los pilotos y la reducción constante del número de deficiencias de software potencialmente incapacitantes de los aparatos detectadas desde 2018.

Los cálculos se incluyen en un informe que aún no ha sido publicado en abierto y en el que también se recoge que el programa anticipa unas ventas de 809 unidades a clientes no estadounidenses de estos aviones, frente a los 764 que estaban previstos en 2019. El citado medio apunta que esta evolución puede proteger al F-35 de la presión que la pandemia de Covid-19 está produciendo para reducir los presupuestos de defensa.

En todo caso, el informe fue preparado el pasado diciembre antes de que la pandemia de coronavirus paralizará la economía global. El constructor de los aparatos, Lockheed Martin, anunció la semana pasada que los impactos de la pandemia ralentizarán temporalmente la producción de estos cazas de quinto generación debido a demoras en las piezas del subcontratista y que la compañía con sede en Bethesda, Maryland, podría no entregar hasta 24 de los 141 aviones planeados para este año.

Medio millar de aviones entregados

 

Lockheed Martin entregó en el primer trimestre de este año, antes de la declaración de la actual pandemia, la unidad número 500 del F-35. Estos aparatos han sido fabricados principalmente en las instalaciones que Lockheed Martin tiene en Fort Worth, en el estado norteamericano de Texas, y también en las plantas de ensamblaje habilitadas en Italia y Japón.

En la actualidad, el F-35, cuyo primer vuelo tuvo lugar en 2006, opera desde 23 bases en distintos puntos del mundo por cerca de un millar de pilotos capacitados para ello, que a su vez están apoyados por cerca de 9.000 profesionales responsables de las tareas de mantenimiento. De momento, el F-35 ya ha sido probado en combate por Israel, Reino Unido y Estados Unidos.

Las tres variantes desarrolladas de este avión están diferenciadas por las letras A, B y C. El F-35A, que es el aparato más ligero y ágil de los tres, está preparado para el despegue y el aterrizaje convencional (CTOL) en pistas habituales. De estos ya se han entregado más de 350 unidades.

La versión F-35B es la preparada para realizar despegues cortos y aterrizajes verticales (STOVL). En caso de necesidad también es capaz de despegar verticalmente (VTO). Esta variante sustituye a los cazas Harrier, como los que en una versión más antigua que los actuales empleó Gran Bretaña desde portaaeronaves en la Guerra de las Malvinas y que actualmente utiliza España desplegados desde su buque LHD Juan Carlos I. De este tipo ya se han suministrado más de un centenar de aparatos.

En cuanto a la tercera versión, la denominada F-35C, se trata del diseño naval, porque está preparado para operar en grandes portaaviones, desde donde despega con ayuda de catapultas y aterriza en un corto espacio gracias a su resistente tren de aterrizaje y al gancho trasero con el que atrapa un cable de frenado anclado al buque (Catobar). De estos se han suministrado de momento en torno a 40 aviones.

Entre todos ellos ya suman más de 250.000 de vuelo, alcanzadas en los nueve años que el F-35 acumula desde que se entregó el primer ejemplar de serie, lo que ocurrió en mayor de 2011.

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