La Armada de Chile reincorpora al Galvarino tras tres años de reparaciones en Asmar
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La Armada de Chile reincorpora al Galvarino tras tres años de reparaciones en Asmar

La unidad en el molo de abrigo de Valparaíso. Foto: Armada de Chile
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El remolcador de flota ATF-66 Galvarino de la Armada de Chile retornó el sábado 24 de julio al puerto base de Valparaíso tras permanecer tres años en reparaciones en la planta industrial Magallanes de Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar).

El buque es fundamental en el apoyo logístico y de abastecimiento de las unidades de la Escuadra Nacional, como también en el aporte que la institución realiza permanentemente a las zonas aisladas.

La unidad fue recibida en el molo de abrigo de Valparaíso por el director de Recuperación de Unidades de la Armada (DRUA), contraalmirante Patricio Espinoza, y el jefe del Estado Mayor de la Escuadra, capitán de navío Jorge Castillo, quienes expresaron su alegría de poder recuperar una capacidad que se había perdido durante el periodo de reparación.

El contraalmirante Espinoza explicó que “desde febrero del 2018 el buque Galvarino estuvo en los astilleros de Asmar de Magallanes, donde se recuperaron los motores, la caja de engranaje. Se logró desplazar hacia la ciudad de Talcahuano donde, a contar de febrero de este año, pudo recobrar su capacidad de operar nuevamente, así que hoy llega a su puerto base después de tres años y medio en recuperación”.

El director de la DRUA subrayó además el alto compromiso demostrado por la dotación que se mantuvo alejada por mucho tiempo de sus familias. “Hay que destacar la resiliencia que tuvieron al estar tres años lejos de sus casas teniendo que sortear diferentes desafíos, entre ellos la pandemia que no les permitió poder viajar a sus casas ni estar con los suyos, sentimos un gran orgullo y satisfacción por la dotación”, recalcó.

Un buque versátil


El comandante del remolcador de flota ATF-66 Galvarino, capitán de corbeta Felipe Daiber, manifestó que la tripulación que lidera está lista y preparada para volver a navegar y servir a la Armada de Chile.

El oficial señaló que “estamos con mucho ánimo y ganas de volver, mi dotación está compuesta por marinos muy entusiastas y lo único que queremos es volver a cumplir las funciones del buque, seguir navegando, ayudar a los buques de la Escuadra y si es necesario también ir a la Antártica, para apoyar las comisiones que se requieren en el Territorio Chileno Antártico”.

El capitán de corbeta Daiber destacó que, tanto su tripulación como el buque, se encuentran listos para retomar sus funciones, las cuales son el apoyo logístico a las unidades de la Escuadra Nacional, apoyo a las zonas aisladas y servicios en el Territorio Chileno Antártico.

"Principalmente el Galvarino es el remolcador de la flota, es decir si un buque tiene la necesidad por alguna falla de sus motores, nosotros podemos traer al buque hasta puerto. Además tiene otras tareas anexas, como ser el buque que abastece de petróleo y de agua a las unidades cuando no se encuentran los buques petroleros principales, podemos llevar aquellas cosas que necesiten los buques durante sus estadías en puerto o en la mar”, indicó.

El remolcador realiza también un significativo apoyo brindando logística a los operadores antárticos nacionales. "Ha cumplido durante muchos años un rol importante en el sostenimiento de las bases antárticas y en la operación de los buques que se trasladan al continente blanco", agregó Daiber.

Fuerte como un roble


El ATF-66 Galvarino es un remolcador de la clase Veritas construido en los astilleros Aukra Bruk A/S y entregado en 1974 a la empresa noruega Maersk. Bautizado con el nombre Maersk Traveller, este buque fue comprado por la Armada de Chile el 20 de noviembre de 1987 y rebautizado con el nombre del guerrero mapuche Galvarino que significa fuerte como un roble.

El remolcador tiene 58,3 metros de eslora, 12,2 metros de manga, 5,6 metros de calado y desplaza 1.800 toneladas. Posee una potencia de maquinaria de 5.300 hp y alcanza una velocidad máxima de 12,2 nudos.

El buque prestó servicios desde su llegada al país hasta diciembre de 1998 en la Tercera Zona Naval con puerto base en Punta Arenas como parte de la Flotilla Antártica. El 1 de enero de 1999 fue reasignado a la Escuadra Nacional como buque auxiliar y de apoyo logístico.



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