Magallanes y Antártica chilena: un proyecto país con mirada regional
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Magallanes y Antártica chilena: un proyecto país con mirada regional

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Los magallánicos, con justa razón, sienten que la mirada centralista de las principales autoridades políticas del país prevalece al momento de abordar muchos de los desafíos de la región. Sin embargo, el potencial de Chile y la región austral como puerta de entrada operativa, logística y turística a la Antártica, ha hecho que, en el ultimo tiempo, la visión local haya sido considerada en la formulación de una serie de iniciativas que apuntan a consolidar la soberanía nacional en la Antártica chilena.

Desde sus inicios, el Estado de Chile ha desplegado una serie actos de soberanía en el Territorio Chileno Antartico con el objeto de afianzar la protección y fortalecimiento de los derechos soberanos antárticos de Chile, con claros fundamentos geográficos, históricos, diplomáticos y jurídicos. Junto con ratificar la soberanía chilena, reiterando la delimitación realizada en 1940 por el presidente Pedro Aguirre Cerda y los esfuerzos del presidente Gabriel González Videla por ejercer -a partir de 1947- actos de soberanía en el continente antártico, el nuevo Estatuto Chileno Antártico, promulgado a fines de 2020, se preocupa igualmente por incorporar, actualizar y extender la soberanía chilena sobre todos los espacios marítimos que le correspondan en conformidad con el Derecho Internacional.

La región de Magallanes cumple un papel estratégico en la proyección de la soberanía chilena en el territorio del Mar Austral y antártico. El desarrollo y progreso de la región austral no se puede entender sin el soporte que, a través de la historia, han realizado las Fuerzas Armadas, y en especial, la Armada. Destaco dos hitos memorables. En 1843, el capitán Juan Williams toma posesión del Estrecho de Magallanes y asegura para nuestro país la soberanía sobre un territorio único donde se conjugan los dos océanos más grandes del mundo y se abre la puerta de acceso a la Antártica Chilena. Este hito ha sido trascendental en la historia de nuestro país y la región.

Un segundo hito dice relación con la primera expedición chilena al territorio antártico en enero de 1947 bajo el Gobierno de Gabriel González Videla. Para el ex presidente la ley de las 200 millas de extensión de mar territorial (junio de 1947) debía ir de la mano con establecer soberanía sobre la antártica. Consecuentemente, un mes después de esta expedición se inauguraría la base Arturo Prat, próxima a cumplir 75 años y que hoy es orgullo de la Armada, por su aporte a la investigación científica, seguridad de navegación, protección del medioambiente antártico, entre otras.

La importancia estratégica del Continente Blanco ha derivado en una verdadera competencia con otras potencias extranjeras por proyectar sus intereses geopolíticos en la zona, y de la cual nuestro país no está ajena. Pero el esfuerzo y trabajo de las instituciones armadas para relevar el valor geoestratégico de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, no es suficiente.

Se requiere un proyecto país, de Estado, pero con mirada regional, que aborde materias tales como conectividad, herramientas tributarias, infraestructura portuaria y aeroportuaria, energías limpias, ocupación y poblamiento, desarrollo científico y un sinfín de necesidades y oportunidades. Se requiere una fuerte voluntad política, que hasta ahora ha estado ausente. Las próximas elecciones son una oportunidad para levantar el tema entre los candidatos. ¿Quiénes se suman? 



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