HWU Cumbre de la OTAN
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HWU Cumbre de la OTAN

Cumbre otan madrid
Cumbre de la OTAN en Madrid. Foto: OTAN
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En terminología militar se denomina HWU (Hot Wash Up) a los análisis realizados inmediatamente después de que una operación haya terminado. Posteriormente se analizan los resultados de forma detallada. Finalizada la cumbre de la OTAN en Madrid haremos lo propio pendientes de extraer conclusiones más reposadas.

En primer lugar, hay que destacar una organización sobresaliente. La estética ha transmitido una excelente imagen de España. Algo que no sería posible sin seguridad y apoyo social. La cumbre ha transcurrido sin incidentes. La coordinación y el trabajo de Policía, Guardia Civil, Fuerzas Armadas y servicios de inteligencia ha sido ejemplar para que la reunión se desarrollase en calma. Y sin excesivas incomodidades. Los españoles han respondido con madurez. No en vano las últimas encuestas muestran que el 80% de la población apoya el papel de la Alianza para defender nuestro modelo de sociedad. Más de dos tercios de los votantes de izquierda comparten esa opinión.

Sin excesivos protagonismos, pero con una intensa agenda, la actuación de Sus Majestades los Reyes ha sido clave para el éxito de la reunión y para transmitir la imagen de una España con un gran pasado, pero también moderna y con un prometedor futuro. El discurso del Rey en Palacio estuvo plagado de referencias a valores y principios y a la necesidad de defenderlos para construir un mundo más seguro y próspero. Su alusión a afrontar el futuro con “realismo estratégico” es una llamada para que nos dotemos de los instrumentos y dispongamos los recursos necesarios para garantizar la disuasión y la defensa frente a las amenazas. También recordó la importancia de España en el Atlántico, donde tenemos un importante potencial por herencia, posición, visión estratégica y compromiso militar. Por otra parte, la actividad de la Reina ha sido relevante para transmitir, y quizás cambiar, la imagen de España entre los acompañantes de los dirigentes. Por la peana se adora al santo. Su complicidad con la señora Biden ha sido muy evidente.

Del contenido de la cumbre quizás el aspecto más significativo sea la imagen de unidad aliada. Putin ha sacado a la OTAN de la “muerte cerebral” que se anunciaba hace solo unos pocos años. Madrid supone un hito para reforzarla en un momento crítico. El comunicado final refleja la prioridad de atender la agresión a Ucrania, sin olvidar otros desafíos como el terrorismo o el procedente de China. Incide en la necesidad de reforzar las capacidades de disuasión y defensa, y en la voluntad de “proteger nuestras poblaciones y defender cada pulgada de territorio aliado”. Menciona la importancia de mantener el vínculo transatlántico como pilar básico. Se insiste en que las decisiones políticas estén adecuadamente dotadas y recuerda los compromisos alcanzados en 2014. La necesidad de colaborar con otros aliados es significativa. 

El inicio de la adhesión de Suecia y Finlandia, se complementa con llamamientos para reforzar “la independencia política” de Georgia, Bosnia-Herzegovina y Moldavia. Hacia otras zonas destacan la presencia en la cumbre de Australia, Corea del Sur, Japón, y Nueva Zelanda, y las referencias a Jordania y Mauritania. La idea de colaboración incluye a las nuevas tecnologías y la industria. La aprobación de un limitado fondo de apoyo a la innovación en defensa apunta en esa dirección.

Tres dimensiones de la OTAN

El nuevo concepto estratégico ratifica las tres misiones principales, y complementarias, de la organización: disuasión y defensa, prevención y gestión de crisis, y seguridad cooperativa. La visión es de 360 grados. A corto plazo la prioridad está en el este europeo, pero a medio y largo plazo se debe atender a otras direcciones. La opacidad de las intenciones de China es motivo de preocupación para una OTAN abierta a relaciones constructivas en un clima de transparencia, pero dispuesta a garantizar su modelo de estabilidad a nivel global.

El eje de disuasión y defensa es la espina dorsal del compromiso aliado. Esto obliga a dotarnos de un conjunto de capacidades que deben desarrollarse y utilizarse de forma coherente e integrada, con presencia avanzada en todos los dominios. A nivel militar, requiere mantener un equilibrio entre fuerzas desplegadas y capacidad de refuerzo. La disponibilidad de fuerzas requiere estructuras de mando y control, adiestramiento y capacidad logística. La tecnología se considera factor de triunfo en el campo de batalla. Capacidades operativas y tecnológicas obligan a insistir en la necesaria aportación de recursos por parte de todos los aliados. Es significativa la referencia a las amenazas híbridas que pueden alcanzar los niveles de ataques armados y podrían llevar a la necesidad de invocar el artículo 5. Es en este aspecto, y en el de la gestión y prevención de crisis donde se hace referencia específica a la Unión Europea.

En Madrid, la Alianza ha cobrado protagonismo. Los resultados tendrán que analizarse de forma más calmada tanto a nivel internacional como nacional. A corto plazo el traslado del centro de gravedad hacia el este queda reflejado por una mayor presencia militar norteamericana y por la incorporación de Suecia y Finlandia, que estratégicamente alargan las fronteras con Rusia y convierten al Báltico en un mar interior de la Alianza. Los efectos de esta decisión y sus resultados estarán evidentemente ligados a la evolución de la guerra en Ucrania. A medio y largo plazo el centro de gravedad está en Asia y habrá que ver la reacción de China. Hacia el sur, parece que la OTAN ha fijado una especie de límite de repliegue estratégico en Mauritania, y apunta a que la UE asuma mayores responsabilidades en África.

España y el flanco sur

España es pieza esencial para la seguridad de la frontera sur. Son importantes las referencias a los conflictos en la zona gris, máxime teniendo en cuenta la situación vivida en Melilla unos días antes de la reunión. En una lectura amplia puede ser un aviso para actores tentados a alterar el orden actual del Mediterráneo. En relación con el ámbito territorial, Stoltenberg recordó que el comunicado de Madrid es una declaración política que no modifica el contenido del tratado de Washington.

Debemos tomar nota. Desde el punto de vista militar estamos en todas las misiones de la Alianza aportando toda la gama de capacidades disponibles con un importante esfuerzo en efectivos y medios. Como recordó el Jemad, el compromiso operativo obliga a tener personal y medios suficientes, con unos niveles de preparación y disponibilidad adecuados. Para ello es necesario más dinero y tener escenarios financieros estables que permitan fijar y sostener objetivos de preparación y modernización y que la industria pueda responder a la demanda operativa.

En otro orden de cosas, parece que Estados Unidos, al menos su Presidente, ha descubierto España. En su primera intervención, Biden dijo que España “is becoming” un aliado fiable, y en otro momento añadió que “algunos dicen que no seriamos un país independiente sin vosotros”. No es momento de hacer didáctica, pero España ha demostrado, que “is” un aliado esencial para los Estados Unidos. El refuerzo de la presencia en Rota ha sido una decisión concreta para avanzar. La positiva reacción de la población y de las autoridades locales (del PSOE) reflejan la opinión real de los españoles sobre la presencia militar. En esa línea se han manifestado también dirigentes de UGT que han pedido aumentar el presupuesto de defensa y que se facilite a la industria del sector el acceso a fondos europeos.

Se nos recrimina que sigamos en la cola del esfuerzo en inversiones. Es evidente que vamos con retraso para alcanzar el 2% de PIB en 2024 como nos habíamos comprometido. Con criterio OTAN nuestro presupuesto está en el 1,01% del PIB. Parece que el presidente no quiere esperar y ha anunciado un aumento inmediato. Su objetivo es alcanzar un 1,2% del PIB en 2025 y el 2% en 2029. Es decir, entre 1.500 y 2.000 millones de euros por año.

En cualquier caso, ha aclarado que necesita convencer a sus socios de gobierno. O cambiar de socios, añaden algunos, aunque eso no parece muy realista. El PP por su parte ha condicionado su apoyo a que el incremento se incluya en un acuerdo más amplio. La buena noticia es que el debate sobre el aumento del presupuesto de defensa se ha abierto. La mala es que está centrado en torno al cuanto y no al porqué y para qué. El enredo entre PP y PSOE sobre quién trajo la cumbre, no ayuda a que la opinión pública entienda las razones de aumentar el esfuerzo.

Las disensiones en el seno del gobierno y con sus socios parlamentarios son muy evidentes. A las llamadas de algunos dirigentes regionales del PSOE para buscar un consenso amplio en Defensa, se ha sumado la opinión del ministro de Universidades. Sin embargo, se está dando más relevancia a opiniones de grupos políticos marginales que a la de la mayoría de la sociedad española. Esta situación no facilita que pongamos en valor la excelente imagen transmitida durante la cumbre para que España ocupe el papel que le corresponde en la esfera internacional y tenga la defensa que necesitamos. Queda mucho trabajo y mucha reflexión interna por hacer.




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