​Los datos que acreditan el carácter estratégico del sector de la Defensa
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​Los datos que acreditan el carácter estratégico del sector de la Defensa

El presidente de Tedae, Ricardo Martí Fluxá, aboga por un análisis de las prioridades a medio y largo plazo, tras el incremento de la inversión en Defensa
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Línea de ensamblaje del avión MRTT en Getafe. Foto: Airbus
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Las previsiones del proyecto de presupuesto del Ministerio de Defensa para 2023 establecen las bases para construir un futuro inversor para el sector. El proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado aprobado por el Gobierno de España contempla un aumento hasta el 1,2% del PIB en Defensa para el año 2023 y, una previsión política de realizar un aumento paulatino de la inversión hasta alcanzar el 2% en 2029. Este escenario proporciona estabilidad presupuestaria a nuestras empresas lo que, si las previsiones se cumplen, ayudará a que continúen desarrollando tecnología innovadora y de vanguardia. La industria de Defensa reclamaba este incremento en el esfuerzo inversor desde hacía tiempo considerando que alcanzar ese nivel de inversión no debe considerarse un fin en sí mismo, sino un medio para potenciar el sector industrial y por tanto la Defensa de España.

A corto plazo, de cara al año que viene el presupuesto del Ministerio de Defensa alcanzará los 12.825 millones de euros, de los que 5.869 corresponden a inversiones reales que permitirán la puesta en marcha de nuevos programas. Un volumen de inversión que permitirá a todas las empresas que forman la robusta cadena de suministro, unas 500 entre pymes y grandes compañías, continuar desarrollando tecnología puntera para proporcionar a las Fuerzas Armadas el equipamiento que necesitan y fortalecer nuestro compromiso con las alianzas internacionales. Además, este aumento de la inversión deberá permitir potenciar nuestras capacidades industriales, desarrollar nuestras tecnologías y establecer un escenario positivo que refuerce el papel de la Defensa como motor económico.

Esto debe acompañarse por un esfuerzo de reflexión, analizar en qué debemos invertir y cuáles son las prioridades a medio y largo plazo para el desarrollo de un sector que no es homogéneo y que está compuesto por subsectores como el naval, terrestre, Aeronáutica y Espacio. Con una consideración global, desde Tedae siempre hemos defendido que, su transversalidad y su influencia en el conjunto de la economía, le conceden un carácter estratégico acreditado por los datos que cada año recoge el informe ‘Impacto económico y social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio’.

Si desglosamos las principales cifras, destaca la facturación que, en 2021, supuso más de 7.000 millones de euros. Asimismo, el Estado recaudó unos 1.434 millones de euros en ingresos fiscales gracias a la aportación de esta actividad. Por su parte, en lo que respecta al PIB, la actividad ligada al sector de la Defensa ha contribuido de manera directa e indirecta en 9.513 millones de euros, lo que supone un impacto equivalente del 0,8% del PIB nacional, que genera un importante efecto de arrastre en las empresas del sector.

También es importante considerar que las empresas de Defensa emplean de forma directa a más de 25.300 personas y generan más de 81.200 empleos indirectos. Se trata de empleos que son estables y de calidad cuyos salarios también generan un importante impacto en la economía, con un efecto inducido estimado en 3.030 millones de euros.

Para nuestra industria uno de los aspectos más importantes es la innovación. Durante 2021 las empresas de TEDAE invirtieron 2.059 millones de euros en I+D lo que representa el 13% del total de la inversión en innovación que se realiza en España. Este esfuerzo ha sido mantenido en el tiempo incluso durante los años de crisis lo que ha permitido mantener una presencia relevante en el mercado internacional además de proporcionar la respuesta necesaria en el interior de España.

Según datos de 2021, las empresas españolas dedicadas a la Defensa exportaron el 45 % del material fabricado. En este sentido, la constante apuesta de las empresas por desarrollar productos altamente competitivos ha supuesto que España sea el séptimo exportador de material de Defensa, por detrás de países como Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania, China y Reino Unido.

En definitiva, somos una industria fuerte, innovadora, con una amplia capacidad de exportación y debemos asegurar nuestra soberanía y autonomía tecnológica y de seguridad. Estas cifras demuestran la importancia de continuar desarrollando este sector, tan necesario para nuestra economía y sociedad. Necesitamos tener claro qué debemos ser y dónde debemos estar como país miembro de la OTAN y protagonista de la seguridad de Europa. España tiene un papel importante en Defensa y es un momento clave para potenciarlo a través de la necesaria estabilidad presupuestaria y la continuidad en la inversión.




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