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Entrevista Infodefensa.com

Contralmte. Navajas: "Es más efectivo reemplazar nuestros buques por unidades construidas en Chile" (1)

Contraalmirante Ramiro Navajas Santini. Foto: Armada de Chile

Contraalmirante Ramiro Navajas Santini. Foto: Armada de Chile

11/05/2020 | Valparaíso

Nicolás García

La Dirección de Investigación, Programas e Invetigación de la Armada de Chile (Diprida) tiene por misión conducir las actividades de investigación y materializar los programas de desarrollo de las Fuerzas Navales, con el propósito de contribuir a la modernización del poder naval.

Este organismo técnico orienta sus labores al desarrollo de nuevas tecnologías que solucionen problemas específicos de la Armada y a la investigación operativa en apoyo al desarrollo de tácticas y estructuración de las Fuerzas Navales y a la renovación, repotenciamiento y modernización de sistemas, unidades de superficie, submarinos y aeronaves, y otras fuerzas, dependientes de los Mandos Operativos y de Apoyo Operativo.

El responsable de la Diprida es el contraalmirante Ramiro Navajas Santini. Asumió este cargo el 4 de diciembre de 2017. Se gradúo como guardiamarina el 1 de enero de 1987 y es ingeniero en armas, mención en Artillería y Misiles. Posee la especialidad en Estado Mayor de la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile y se graduó del curso Advanced Command and Staff Course en el Joint Services Command & Staff College del Reino Unido. Fue comandante de la lancha patrullera costera LPC-1816 Salinas, el buque de rescate y salvataje BRS-63 Ingeniero Slight y las fragatas FF-15 Almirante Blanco y FF-19 Almirante Williams.

Infodefensa.com entrevistó al contraalmirante Navajas para conocer las características y el estado de avance del primer rompehielos que se construye en América del Sur, la importancia estratégica del Plan Nacional Continuo de Construcción Naval para la Armada de Chile y antecedentes del proyecto Escotillón IV que permitirá reemplazar al transporte Aquiles y a las barcazas Rancagua y Chacabuco con una nueva generación de buques realizados en Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar).

La entrevista se publicará en dos partes, la primera de las cuales se puede leer a continuación.

¿Cuáles son los mayores desafíos del proyecto de construcción naval Antártica I?

Como en todo proyecto de gran magnitud, los proyectos de construcción naval constan de varias etapas que representan distintos niveles de complejidad. Sin lugar a dudas, una de las etapas más complejas en la definición de un buque, es el proceso de pre-inversión, donde se realizan los estudios que permiten entender el encargo, la tarea que se debe cumplir. Es natural que las personas al enfrentarse a un problema reaccionen inmediatamente con variadas ideas de solución y se pierda de vista el análisis del problema. Este fenómeno es común a todos los proyectos complejos, donde el verdadero desafío es tener la claridad de la definición del problema, contar con la capacidad de abstracción para poder imaginar todas las posibles alternativas de solución existentes o posibles, obligando al equipo de proyectos a pensar fuera de la caja. 

¿Cómo enfrenta Asmar este reto?

Otra de las etapas que han significado un gran desafío, ha sido el crecimiento industrial de la planta de Asmar Talcahuano. El proyecto de construcción del primer rompehielos de la historia en el cono sur, impacta directamente en las capacidades industriales de la planta, otorgando la oportunidad de mejorar las capacidades tecnológicas mediante la implementación de nuevas máquinas de corte de plasma, una nueva línea de paneles y aumento en la capacidad de levante de bloques, pasando de 50 Ton a 150 Ton, permitiendo triplicar el tamaño máximo de cada bloque. 

¿Qué otros desafíos se han tenido en cuenta?

Adicionalmente, existe un desafío que suele pasarse por alto y me refiero a la capacidad de integrar a cientos de proveedores extranjeros y nacionales en un proyecto común. Este tipo de proyectos, demandan un gran esfuerzo en coordinación logística y técnica, que permitan la llegada a tiempo de cada componente, de manera de evitar la acumulación de suministros en los almacenes, ya que sería realmente difícil encontrar tanto espacio disponible para guardar los elementos necesarios para la construcción. 

¿Y en el aspecto técnico?

Desde el punto de vista técnico, esto es aún más complejo. Integrar proveedores de diferentes partes del mundo y hacer que sus equipos y sistemas puedan trabajar juntos sobre un buque, representa un gran desafío para los profesionales de Asmar y de la Armada involucrados en esta ardua tarea. Finalmente, la envergadura de este proyecto ha significado un desafío en el desarrollo de la ingeniería de detalle que se está realizando en el astillero de Asmar en Talcahuano, para lo cual fue necesario contratar ingenieros y diseñadores navales para cumplir con la calidad y tiempos requeridos en las distintas etapas de construcción.

¿En qué etapa se encuentra el proyecto?

Este proyecto comenzó con su etapa de pre-inversión en el año 2012, donde una de las principales tareas fue poder analizar el problema en toda su magnitud la que duró 2 años y sentó las bases para que entre 2015 y 2017 se realizará la ingeniería básica con el apoyo de un astillero y diseñador extranjero (Vard Canada), con quienes logramos ajustar un diseño propio que se adaptara a la necesidad nacional. Desde diciembre de 2017, el rompehielos entró en su fase de ejecución y luego de un poco más de dos años de construcción, el buque hoy se encuentra con todo el equipamiento adquirido en etapa de fabricación por parte de los fabricantes y en un grado de avance de la construcción del 23%. Estimamos que, debido a los acontecimientos ocurridos en el país desde octubre 2019 hasta la fecha, donde enfrentamos una situación de emergencia sanitaria y una realidad que no era predecible, la etapa de ejecución posiblemente sufra retrasos, desplazando el término de la construcción. 

¿Qué características tendrá el rompehielos?

Este buque será uno de los con mayor desplazamiento y tamaño de la Armada. Con 10.000 toneladas de desplazamiento y 110 metros de eslora, representa un verdadero hito en la construcción naval nacional. Dentro de las características principales, es importante resaltar que con una potencia instalada de 12.000 KW en su planta propulsora, y gracias al diseño de su estructura, este buque podrá navegar por una placa continua de hielo de hasta un metro de espesor de un año de formación, a una velocidad continua de tres nudos. Esta característica le permitirá a la Armada aumentar su marco de operaciones antárticas que actualmente se realiza en una ventana de tiempo entre octubre a marzo, a un período de operaciones entre setiembre y julio, dependiendo de los resultados que se obtengan en las pruebas de rompimiento de hielo que se efectúen al final de la construcción. Evidentemente que esto posicionará a nuestro país como uno de los principales actores en la logística y desarrollo de ciencia antártica, principales tareas a desarrollar por esta futura unidad. 

¿Qué equipamiento científico dispondrá el buque?

No es la primera vez que la Armada contribuye a la imagen científica del país. Desde la construcción del buque Cabo de Hornos, la Armada ha logrado materializar un rol de apoyo a la ciencia gracias las capacidades que tienen sus sensores y sistemas. En el caso del rompehielos, hemos seguido la misma política y en un trabajo conjunto con el Instituto Antártico Chileno con quienes hemos trabajado en equipo, ha sido posible llegar al diseño de una cubierta completa del buque dedicada a la ciencia. En este espacio se encuentran laboratorios de macro y micro biología, químico, de sedimentos, espacios para el almacenamiento de muestras, un arco tipo A para el despliegue y recuperación de redes científicas e incluso un hangar de ciencia desde donde es posible arriar ROV y roseta para muestras de columna de agua estando rodeado de hielo, capacidad que por primera vez cuenta nuestro país. 

¿Y en cuanto a sonares?

Además de todos los espacios mencionados, el buque cuenta con arreglos de sonar multihaz, mono haz, perfilador de sub fondo marino, que permite ver la composición del lecho bajo la superficie, todos equipos provistos por Kongsberg, los cuales permitirán emitir hasta en seis frecuencias en forma simultanea para el estudio de la biomasa antártica y levantamientos del fondo. Todos estos equipos generan datos de imagen, los cuales son procesados a bordo en una sala de post proceso, donde los científicos podrán efectuar el trabajo de recolección de información y procesamiento para los estudios posteriores. Sin lugar dudas, esta futura unidad de la Armada contribuirá a posicionar la ciencia nacional en la vanguardia mundial del desarrollo científico en la Antártica de una forma como nunca antes lo habíamos podido hacer, mediante sistemas muy similares a los del buque Cabo de Hornos.

La institución presentó el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval, ¿cuáles son sus fundamentos?

La Armada tiene cinco áreas de misión que cumplir y que le son inherentes por nuestra condición geográfica y por la naturaleza de la Armada. Estas áreas de misión son Defensa de la Soberanía e Integración Territorial; Seguridad e Intereses Marítimos; Emergencia Nacional y Protección Civil; Contribución al Desarrollo Nacional y Acción del Estado; y Cooperación Internacional y a la Política Exterior. Pero también dependemos vitalmente del mar para subsistir como país y especialmente nuestra economía que se encuentra flotando en los océanos. No es una exageración, es una realidad, pues sobre el 95% del comercio exterior chileno se realiza por mar y sobre el 45% de nuestro PIB tiene relación con el transporte marítimo. Vale decir que la mayoría de los productos que consumen los chilenos en sus casas, los medios de transporte que utilizan, la ropa con que se visten y hacen deportes llegan a Chile vía marítima. Asimismo, las frutas, pescados, madera, cobre y muchas otras exportaciones llegan a los mercados de Asia, Estados Unidos y Europa entre otros mediante el transporte marítimo. Estas áreas de misión están establecidas por el Estado de Chile. Para cumplirlas en forma eficiente, la Armada requiere de diversos medios humanos y materiales. Dentro de los medios materiales, los principales son las unidades a flote, tanto patrulleros, buques auxiliares y obviamente las unidades de combate. 

¿Qué inconvenientes representa la compra de unidades usadas?

Hasta ahora los buques de combate han sido normalmente comprados en el extranjero ya sea nuevos o de segunda mano. Las unidades nuevas han sido una excepción en la renovación del Poder Naval, pues tradicionalmente se han adquirido unidades de segunda mano. El problema con las unidades usadas es que normalmente se adquieren en el último tercio de su vida útil, cuando en los países de origen ya están comenzando a tener obsolescencias logísticas, tecnológicas y operativas. En esos casos, la inversión queda fuera de nuestro país y una vez adquiridos los buques, en el corto plazo, hay que enfrentar las obsolescencias debiendo invertir dinero en actualizar sus sistemas de armas y recuperar los sistemas de ingeniería. Además, al comprar buques usados sólo se puede optar a los buques que estén disponibles, cuando sea posible y no a lo que realmente necesita el país en el momento que sea requerido. También se presentan problemas asociados a una excesiva diversidad de líneas logísticas lo que se traduce en una sobrecarga al sistema de abastecimiento y mantenimiento de la institución y consecuentemente mayores costos.

¿Por qué es necesario un Plan Nacional Continuo de Construcción Naval?

Esta situación es cíclica, pues la Armada debe ir renovando sus unidades en la medida que éstas tengan que ser reemplazadas cuando su operación y mantenimiento se hacen insostenibles por obsolescencia. Mirando este proceso de renovación permanente, es que hemos podido comprobar que es más efectivo reemplazar nuestros buques por unidades nuevas construidas en Chile, mediante un Plan Nacional Continuo de Construcción Naval que nos permita planificar las entradas en servicio y las bajas de los distintos buques de acuerdo a nuestra realidad como país y alcanzar una eficiencia logística que finalmente impacta en tener mayor disponibilidad de nuestros medios para cumplir con las áreas de misión antes mencionada.

¿Qué ventajas y beneficios económicos reportaría su concreción?

La principal ventaja económica es que en lugar de invertir el dinero en el extranjero y dar trabajo a personas fuera de Chile, cuando construimos en nuestro país, estamos dejando poco más del 50% de la inversión en territorio nacional. Además, se produce la contratación de mano de obra calificada y, en algunos casos, de competencias muy específicas, que aproximadamente suman 500 empleos directos y unos 1.500 indirectos. Esa es una contribución real a la ocupación regional y nacional. Para los buques de combate, tenemos un interesante portafolios de desarrollos de sistemas que, a través del tiempo, hemos ido construyendo para incorporar en las modernizaciones de nuestras fragatas. Esto significa que, en la eventualidad de construir fragatas en Chile, podríamos equiparlas con una serie de sistemas nacionales, los que se suman al aporte de empleos y ayudan a que la balanza de inversión se incline aún más hacia nuestro país. Finalmente, un Plan Nacional Continuo de Construcción Naval, sería un aporte contundente en transferencia de conocimiento y tecnología y al ecosistema de I+D+i nacional, partiendo de la base que una fragata es un sistema complejo de sistemas.

La Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) plantea en el estudio de factibilidad técnica y económica encargado por la institución la construcción de una fragata de 5.200 toneladas de desplazamiento y 132 metros de eslora. ¿Esos serán los parámetros básicos del buque?

Para llevar a cabo el estudio, la PUC debió caracterizar una fragata con el propósito de estudiar en detalle sus costos, espacios de productos, plazos de construcción y un sin número de aspectos propios de una evaluación social y económica de un proyecto complejo y de la envergadura que implica construir fragatas en Chile. Por lo tanto, esas cifras son referenciales. Sin embargo, por las características de nuestros mares y escenarios de operación, requerimos buques de dimensiones aproximadas dentro del rango que establece el estudio. En caso de llevar a cabo un proyecto de construcción se debería licitar el diseño de la fragata que cumpla con los Requerimientos de Alto Nivel, por lo que las dimensiones finales de los buques no necesariamente serán igual a los planteados en el estudio, pero seguramente estarán cerca de esas dimensiones.

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