Contralmirante Menini: "Este momento explosivo encuentra a la Armada uruguaya obsoleta
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Contralmirante Menini: "Este momento explosivo encuentra a la Armada uruguaya obsoleta

131120 uruguay 03 NOV daniel menini
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(Infodefensa.com) Gabriel Porfilio, Montevideo – El jefe del Estado Mayor General de la Armada Nacional del Uruguay, el contralmirante Daniel Menini, enfrenta algunos de los mayores desafíos con los que la fuerza naval del país se ha encontrado desde que existe, como el incremento de su mar territorial y los cambios que plantearía la posible localización de hidrocarburos. En esta entrevista a Infodefensa.com el militar explica los planes de la marina uruguaya para atender esas realidades.

La Armada Nacional se encuentra frente a uno de los desafíos más importantes que se le ha encomendado prácticamente desde su existencia: el aumento exponencial de su mar territorial, la instalación de una planta recalificadora flotante en las cercanías del puerto de Montevideo, la posibilidad de encontrar hidrocarburos y un nuevo puerto de aguas profundas en la costa este del país. En contrapartida, la fuerza naval se enfrenta a una de las peores situaciones operativas de su historia, ¿cómo se piensa enfrentar este monumental desafío?

Es cierto lo que usted expresa, las nuevas realidades que en la actualidad se van plasmando y desarrollando en el ámbito marítimo materializadas, entre otras, por las plataformas de prospección y probable explotación petrolífera; el proyecto de instalación de una planta regasificadora; el desarrollo del Puerto de Conchillas; los proyectos para la hidrovía de la laguna Merín y el puerto de aguas profundas en Rocha; el incremento constante de las actividades ship to ship al sur de La Paloma y Punta del Este; el aumento del tráfico marítimo en todas sus expresiones, que van desde lo vinculado al turismo involucrando cruceros de gran porte, y las rutas a Buenos Aires, hasta el tránsito de buques transportando mercancías peligrosas (químicos, hidrocarburos, etcétera) y productos. Estas tareas, que se suman a las desarrolladas históricamente vinculadas a la protección de los recursos ictícolas, la lucha contra el contrabando y narcotráfico, la Búsqueda y Rescate en el mar y el Control del tráfico marítimo, deberían ir acompañadas por una actualización del único instrumento que el Estado posee para ejercer su soberanía y autoridad en el mar.

Ese instrumento es la Armada Nacional, que debe ejercer la efectiva supervisión, fiscalización y control además de brindar respuesta y asistencia ante emergencias a todos los actores que desarrollan sus actividades en aguas de jurisdicción Nacional. Ello implica asegurar presencia en esta parte inhabitable de nuestro territorio soberano, donde además se encuentran disponibles recursos alimenticios y minerales de inestimable valor para el desarrollo y bienestar presente y futuro de nuestra población.

Hacer efectivo el ejercicio de la Soberanía y Autoridad en el mar y asegurar respuesta eficaz y eficiente ante emergencias o desastres ecológicos producto de la acción humana, requiere disponer de medios adecuados y a la altura de los bienes a custodiar.

Este momento de explosivo desarrollo de las actividades marítimas encuentra a la Armada Nacional con una Fuerza de Mar en general obsoleta, con menguadas capacidades de detección costera y con un atraso tecnológico que, entre otras consecuencias impone dotar unidades antiguas con cantidad de personal impensado en el desarrollo naval actual para el ejercicio del control de nuestras aguas jurisdiccionales. La antigüedad de estas unidades no nos permite asegurar la permanencia en el mar que requiere e impone la situación actual.

De ninguna manera pretendemos cuestionar los recursos asignados para el cumplimiento de nuestra misión, simplemente planteamos una situación coyuntural objetiva. Nosotros debemos manejarnos con los recursos que son dispuestos por el nivel político. También debemos plantear las dificultades que se presentan para cumplir con las misiones ordenadas con un grado aceptable de eficiencia.

Siendo plenamente conscientes que los recursos estatales son escasos, es que hemos planteado la necesidad de incorporar tres Patrulleros de Alta Mar con sus correspondientes helicópteros. Este tipo de buques de desarrollo en todo el mundo, representan soluciones de bajo costo comparados con buques construidos y equipados bajo especificaciones militares y permiten cumplir con todas las misiones secundarias asignadas a la Armada en tiempos de paz (Control de Aguas Jurisdiccionales, Búsqueda y Rescate en el Mar, respuesta ante desastres como derrames de hidrocarburos, etc.). Están dotados con poco personal (entre 35 y 50 tripulantes); cuentan con propulsión diesel, lo cual los hace económicos en materia de consumo; alcanzan velocidades máximas de entre 20 y 25 nudos y desplazan entre 1.500 y 1.800 toneladas, lo cual los hace aptos para operar en nuestras aguas jurisdiccionales. Además, tienen la capacidad futura de equiparse con material bélico para atender los requerimientos que surjan de la misión primaria de la Armada, que es atender el rol militar y por el tipo de construcción podrían incluso ser fabricados en nuestro Astillero.

Los actores privados, nacionales y extranjeros, ya están haciendo uso de nuestros recursos y explotando las oportunidades de desarrollo que las nuevas realidades ofrecen. El Estado a través de la Armada debe estar presente en este ámbito porque la presencia es la única forma de garantizar el buen orden en el mar.

En los últimos tiempos la fuerza ha perdido, por distintos motivos, varios buques: se dieron de baja las lanchas francesas clase Vigilante (llamativamente una serie de buques relativamente moderna), se perdió un barreminas en un lamentable accidente, se pasó de tres fragatas clase Comandante Riviere a solo dos clase Joao Belo (básicamente el mismo tipo de buque) y se dieron de baja varias lanchas de desembarco. Todo esto sin el recambio natural que debería haber ocurrido, ¿cómo se piensa cubrir el espacio dejado por estos buques?

La Armada Nacional a lo largo de su historia, más específicamente desde inicios del siglo pasado, ha atravesado por períodos de importante pérdida de capacidades que han sido atendidas de acuerdo a las posibilidades presupuestales. Los recursos asignados para adquisiciones únicamente nos han permitido en general ir adquiriendo unidades con años de uso en Armadas de otros países. Actualmente el Ministerio de Defensa está llevando a cabo gestiones tendientes a la obtención de recursos que permitan la incorporación de patrulleros de alta mar, helicópteros y radares costeros.



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