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OPINIÓN
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Carlos Calvo González-Regueral

Coronel de Infantería (reserva)


La paradoja de las pymes (I). De preocuparse a ocuparse

19/06/2020 | Madrid

Entre las lecciones extraídas de la crisis del Covid 19, existe un consenso casi generalizado en que las pymes han sido las organizaciones que han reaccionado con más rapidez y flexibilidad para proporcionar soluciones dentro de sus medios y capacidades. Paradójicamente, son este tipo de empresas las que tiene más complicado sobrevivir. Han demostrado mucha capacidad de adaptación, pero tienen menos capacidad de resiliencia.

Desde el inicio de la crisis, y desde diferentes ámbitos, se ha manifestado la preocupación por esta situación, fundamentalmente por dos factores. En primer lugar porque los tejidos industriales de buena parte de los países, sobre todo occidentales y especialmente en el caso de España, están formados por pymes que proporcionan buena parte del empleo, actividad económica y sobre todo aporte de tecnología, siendo elementos esenciales en la innovación. En segundo lugar, por el impacto que puede tener un desplome generalizado de esta parte del tejido industrial en las cadenas de producción de las grandes empresas y organizaciones, con un evidente efecto sobre la seguridad del suministro de los bienes o servicios que proporcionan.

Esta preocupación no es nueva pero se ha visto aumentada en las valoraciones que se realizan de los escenarios de recuperación que se están manejando. Muchos países e instituciones internacionales ya estaban ocupados en establecer medidas para facilitar la viabilidad del tejido industrial soportado por este tipo de empresas.

A nivel europeo, la carta de los ministros de defensa de Alemania, España, Francia e Italia, remitida en mayo al resto de sus colegas de la Unión Europea y al alto representante para asuntos exteriores y seguridad[1], plantea que la seguridad y la defensa deben situarse en los más altos niveles de prioridad. Entre los ejes de actuación para el futuro señalan la necesidad de reforzar la base industrial y tecnológica de defensa europea a través, fundamentalmente, del fondo europeo de defensa, para fomentar la cooperación, potenciar el desarrollo tecnológico e industrial y contribuir al desarrollo económico. En la carta se hace una referencia muy clara al valor de las pymes. Una directriz que habrá que materializar con medidas concretas.

Esta preocupación por el desarrollo del tejido tecnológico e industrial de defensa se ha reflejado posteriormente por el propio alto comisionado Borrell y por el comisario de mercado interior, Thierry Breton, en un breve documento fechado el 10 de junio con el título de “Por una Europa unida, resiliente y soberana[2]. El documento incide en que, en el futuro escenario estratégico, el papel que ha jugado Europa debe complementarse con una dimensión adicional en términos de poder militar y capacidad de defensa reforzada. Borrell y Breton piden establecer “un ambicioso fondo europeo de defensa” para potenciar las capacidades tecnológicas e industriales en el ámbito de la defensa, en el marco general del plan de recuperación planteado por la Comisión. Como dicen, Europa dispone de capacidades para reforzar su autonomía pero hacen falta medios. Aunque no mencionan expresamente a las pymes, el acento que se pone en la necesidad de innovar y de impulsar tecnologías críticas es significativo, ya que es precisamente en las pymes donde la vocación innovadora es más acusada.

Como decimos la preocupación por su potenciación a nivel europeo no es nueva. La crisis del Covid la ha aumentado pero ya estaba reflejada en diferentes iniciativas del plan de acción de defensa europeo. En Europa ya se había pasado de la preocupación a la “ocupación”. El paso concreto más reciente ha sido la convocatoria de propuestas de marzo pasado en el marco del EDIDP. La incertidumbre, como acertadamente señalan nuevamente Breton y Borrell, es cómo quedará el fondo europeo de defensa en el futuro marco financiero plurianual, donde ya llega rebajado desde las previsiones que originalmente se contemplaban.

Esta preocupación no es exclusiva de los organismos europeos. Así se ha visto en Estados Unidos pero también en otros países que se están ocupando en propiciar medidas de apoyo a pymes desde hace un tiempo y sobre los que se pueden establecer comparaciones más próximas a lo que es nuestra problemática.

En Australia en 2016 se creó el Centre for Defence Industry Capability[3] siguiendo las directrices de la estrategia industrial de defensa publicada ese año. Se trata de un centro público-privado para apoyar el desarrollo de la industria de defensa con especial atención a las pymes y al fomento de la innovación. Coordina y propicia el establecimiento de actividades de colaboración entre la industria y el Ministerio de Defensa enlazando iniciativas privadas y públicas de diferentes administraciones nacionales, regionales y locales. Su actividad se ha impulsado desde 2019. La  financiación que recibe desde el Ministerio de Defensa, unos 14 millones de euros anuales hasta 2026, se ha complementado con otros 16 M€ procedentes de otros agentes públicos y privados. De esta financiación adicional un 25% se dedica al apoyo a la exportación, un 15% a formación de personal y el resto a la potenciación de capacidades industriales. Recientemente el gobierno australiano ha planteado su intención de reforzar su actividad como consecuencia del Covid. Recordemos que el presupuesto de defensa australiano es aproximadamente el doble que el español para unas Fuerzas Armadas que son algo más pequeñas que las nuestras. Porcentualmente la medida supone un esfuerzo modesto, de aproximadamente el 0,06% sobre el total del presupuesto de defensa, pero su cuantía es significativa. Una medida similar en España, en ese orden de magnitudes, supondría para el presupuesto de defensa una cantidad estimada de alrededor de 6 millones de euros anuales.

Siguiendo en el mundo anglosajón, el Reino Unido publicó en 2019 un plan específico para propiciar la participación de las pymes británicas en los programas de equipamiento del Ministerio de Defensa que contemplan inversiones de hasta 200 mil M€ en los próximos diez años[4]. El Ministerio de Defensa británico, que realiza el 40% sobre el total de las inversiones públicas en industria, siente la necesidad de propiciar la participación de empresas de diferente nivel en sus programas tecnológicamente más avanzados. Entre las medidas que contempla el plan están la elaboración de un mapa del tejido de pymes que son valiosas para la cadena de suministro o el establecimiento de incentivos a los contratistas principales para que fortalezcan sus propias cadenas de suministro. La reforma de los procesos administrativos para facilitar el acceso de las pymes a los programas es otra de las líneas de actuación. En este marco ya en 2016 se lanzó la llamada Defence Innovation Initiative[5] para coordinar actividades de fomento de la innovación, enlazando a las unidades usuarias con las empresas a través de la organización de adquisiciones. La iniciativa se dotó con un fondo de unos 90 M€ anuales durante un periodo de diez años lo que representa aproximadamente el 0,2% del presupuesto anual del Ministerio de Defensa británico. A través de esta iniciativa se ha creado un “SME champion”, se ha creado el “Defence and Security Accelerator” y se ha potenciado la actividad de los centros de innovación y experimentación de sistemas de las Fuerzas Armadas para que trabajen de forma más estrecha con las empresas.

En Francia el pasado 9 de junio de 2020 se anunció el establecimiento de un plan para revitalizar la industria aeroespacial que pretende reducir el impacto de la pandemia en un sector que es estratégico[6]. Los principales beneficiarios del plan, presentado por el ministro de economía, y dotado con 10.000 M€ son los gigantes Airbus, Thales y Safran pero sin olvidar a sus respectivas cadenas de suministro. Se anuncia también la creación de un fondo de inversión de 1.000 M€ para suministradores del sector, de los que 200 lo aportarán los grandes integradores. No debe perderse de vista que el plan contempla como objetivo adicional proteger a las compañías francesas, reforzando su músculo financiero y tecnológico, ante las apetencias de inversores exteriores, especialmente chinos. Una preocupación que también ha reflejado el gobierno español en los Reales Decretos Ley 8 y 11/2020, pero que hasta donde conocemos no se han acompañado con medidas de soporte financiero[7].

Las medidas de apoyo a las pymes francesas no son nuevas. En 2012 el ministro Le Drian presentó “le pacte defense PME” que tuvo continuidad con la iniciativa “Action PME”[8] presentada por Florence Parly en 2018 en el marco de la ley de programación militar para el periodo 2019 a 2025. De acuerdo con estas iniciativas, el Ministère des Armées como primer inversor público francés, busca incentivar la actividad tecnológica y la presencia de estas empresas en los programas que desarrolla. La relación del gobierno central con organismos regionales para conocer la actividad industrial ha llevado a multitud de encuentros propiciados desde la DGA con organismos y cámaras de comercio locales. La finalidad es conocer y desarrollar el tejido industrial a lo largo de toda la cadena de valor, de tal manera que se permita dotar a las Fuerzas Armadas de forma ágil con soluciones en el estado del arte. La actual ley de programación contempla inversiones en programas de unos 37.000 M€ entre 2019 y 2023 y otros 22.000 M€ para sostenimiento. Las previsiones específicas contempladas por la DGA francesa para apoyo a la innovación suponen alrededor de 1.000 M€ anuales. En conjunto unas 27.000 empresas francesas colaboran con sus Fuerzas Armadas. De ellas alrededor de 4.000 son pymes dedicadas casi exclusivamente a defensa. La participación de hasta 400 empresas en el programa Rafale demuestra el efecto tractor de los grandes programas sobre el conjunto del tejido industrial. Por otra parte, es significativo recordar que las exportaciones de defensa francesas representan alrededor del 20% del total nacional de exportaciones de bienes y servicios. Las medidas incluidas en la iniciativa Action PME contemplan actividades como la difusión de experiencias en operaciones desde los Ejércitos hacia las empresas, la organización de actividades de experimentación de nuevas soluciones, el establecimiento de incentivos a los contratistas principales para que fortalezcan sus cadenas de suministro, u otras más específicas como la etiqueta “Utilisé par les Armées Françaises”.

Por su parte las grandes compañías han tomado conciencia de la necesidad de reforzar sus cadenas de suministro. Airbus, que contempla una caída de hasta un 40% de su actividad en los próximos dos años, ha convocado a antiguos directivos para estudiar medidas que permitan reforzar la relación con sus proveedores y reducir el impacto que sus problemas para afrontar el futuro pudieran producir de forma añadida a la caída del mercado. Una medida que por otra parte pone en valor la experiencia de nuestros mayores que con frecuencia se ignora. Airbus es consciente de que el impacto de la crisis sobre los integradores es importante pero es aún mayor en los suministradores de componentes lo que sin duda afecta a los grandes contratistas. El efecto de la crisis sobre el sector aeronáutico civil es importante y puede arrastrar al de defensa. Una problemática que puede extenderse a otros sectores como por ejemplo el de automoción, donde la dualidad es evidente.

Las diferentes iniciativas que hemos comentado plantean soluciones para garantizar la viabilidad de unas empresas, como son las pymes, que son esenciales para la actividad industrial. Sus características específicas, especialmente su capacidad de adaptación, vocación innovadora y agilidad en la respuesta son fortalezas que hay que preservar. La paradoja está en que su indudable valor está amenazado por sus debilidades intrínsecas especialmente las relacionadas con su capacidad para resistir en situaciones de contracción del mercado ante las que son muy vulnerables.

 

[7] Sobre este tema ver Alvear, Inés de. ¿Veto al inversor extranjero? Examen al nuevo régimen en España. Disponible en https://www.infodefensa.com/es/2020/04/27/opinion-invensor-extranjero-examen-nuevo-regimen-espana.php Consultado el 15 de junio de 2020.

 

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