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OPINIÓN
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Firma Invitada

Enrique Navarro

Presidente de MqGlobalNet


Asalto al Capitolio y defensa europea

15/01/2021 | Madrid

Hace una semana y culminando una acción política lanzada desde la Casa Blanca para violentar la voluntad popular expresada en las urnas el pasado tres de noviembre, miles de personas tomaron el Congreso y el Senado de los Estados Unidos para impedir la certificación de los resultados electorales. Esto es de sobra conocido, pero se preguntarán ¿Qué tiene esto que ver con la defensa europea? pues mucho.

Hoy en día casi un 40% de los más de setenta millones de norteamericanos que votaron por Trump, apoyan esta acción sediciosa, y el partido republicano se ha negado a aprobar un impeachment, cuando precisamente lanzaron uno contra Clinton por un asunto de faldas y por mentir sobre el mismo. La primera lección que debemos aprender es que hay una doble moral imperante en una gran parte de la sociedad y de la clase política americana; esto sería un tema menor si no fuera porque desde 1945 hemos confiado a los Estados Unidos de América la defensa de Occidente y de sus valores que han sido atacados no desde el Mar de China o desde más allá del antiguo telón de acero, sino desde dentro de las instituciones construidas para defender la democracia y la libertad.

Si bien Biden y los demócratas han ganado las instituciones, en cuestiones de seguridad debemos pensar a largo plazo, y debemos reflexionar sobre la fiabilidad a largo plazo de nuestro principal accionista en la empresa llamada Occidente, ya que llegará un día dentro de unos años que los republicanos regresarán al poder, lo mismo puede ser Trump, y tendremos que lidiar con una situación muy compleja para nuestra seguridad; e incluso los demócratas podrían dejarse llevar por los que es una tendencia creciente en todo el mundo que yo llamo el aburrimiento de la democracia, que es el cuestionamiento que de las estructuras políticas hacen las sociedades que no encuentran respuestas adecuadas a necesidades que siempre son infinitas.

Hay un segundo aspecto a considerar; Biden ha reiterado junto a su compromiso internacional, una clara apuesta por America First lanzada por Trump; los tiempos del internacionalismo de Obama, Bush o Clinton han pasado a la historia. Las relaciones entre Estados Unidos y Europa no volverán a ser igual, y esta realidad nos obliga a cambiar nuestra actitud respecto a las cuestiones de seguridad y defensa.

Es cierto que la gran mayoría de los países europeos, incluidos el nuestro, ha comenzado a entender el mensaje, y así todos los presupuestos de defensa europeos han tenido significativos aumentos si consideramos el entorno macroeconómico, para este año 2021. El presupuesto de Francia se elevará hasta 39.200 millones de euros, con un incremento del 4,5% más un fondo adicional para contratar hasta 27.000 personas en sectores de inteligencia, ciberseguridad etc. y para mejorar las viviendas y alojamientos militares. Alemania tendrá un presupuesto de 46.930 millones de euros, siendo ya el mayor de toda Europa por primera vez desde 1939 con 12.000 millones de euros para inversiones.

Italia gastará 15.300 millones de euros, más la dotación del fondo adicional para la industria de defensa de 2.640 millones de euros con una inversión total de 5.200 millones de euros. El Reino Unido llegará a un gasto total de 46.000 millones de euros, Paises Bajos con 9.000 millones de euros y Polonia con 8.200 millones de euros todos con incrementos significativos. España, por su parte, dedicará a defensa 9.412 millones de euros, incluyendo la partida de los programas especiales, que son devoluciones de créditos anticipados por industria a las empresas, es decir dinero ya gastado, por importe de 2.431 millones de euros.

Pero observemos el abismo con los vecinos. Marruecos gastará en su defensa casi 7.000 millones de dólares, incluyendo un macro programa de inversiones que superará los 15.000 millones de dólares; Argelia gastará en defensa casi 10.000 millones de dólares, Rusia llegará a los 50.000 millones de dólares, aunque la gran mayoría de las agencias de inteligencia duplican esa cifra, y China a 178.000 millones de dólares.

Sin embargo, la defensa no es sólo una cuestión de números. Viendo estas cifras, uno podría pensar que Europa es fuerte y que saldría victoriosa de un conflicto militar; pero nuestras sociedades son débiles; se transforman porque murió un policía en el asalto al Capitolio o porque en un atentado mueren diez personas, esto no ocurre en los modelos autoritarios por una combinación de factores nacionalistas y de censura informativa.

Disponemos los europeos de una gran capacidad militar pero que difícilmente los gobiernos serían capaces de activar de forma eficiente. En 1940, el ejército francés casi duplicaba en teoría y presupuesto al alemán; dos semanas después de cruzar la frontera y pasarse por el forro la Línea Maginot, el primer ministro francés rendía Francia. Si no existe una conciencia de que la defensa es costosa sobre todo desde el punto de vista político y social, estaremos derrotados, por muchos aviones o buques de que dispongamos. Este sentimiento también crece en la sociedad americana. Si en 1941 Estados Unidos decidió ayudar a Europa, lo fue contra una fuerte contestación en la sociedad americana; si hoy volviera a ocurrir lo mismo, ese sentimiento sería más fuerte y por tanto no podemos confiar en el “nuevo mundo con todo su poderío” que declarara Churchill en su famoso discurso en el Parlamento en mayo de 1940; claro que de haber estado Trump es la Casa Blanca en 1941, ¿Dónde estaríamos hoy?.

El asalto al Capitolio y lo que lo rodea, también nos advierte de la mayor amenaza a la seguridad: la manipulación sencilla y masiva de la verdad. El hecho de que la principal línea de defensa contra los asaltantes fuera bloquear las cuentas sociales del presidente, demuestran su poder y también su peligro. Una adecuada combinación de tweets, cadenas por cable de televisión y declaraciones políticas han llevado a casi la mitad de la población al convencimiento de que las elecciones fueron robadas. Esto se producía una semana después del mayor ataque cíber contra las grandes plataformas de internet y grandes empresas de Estados Unidos, lo que no es casual seguramente.

Hemos entrado en una nueva guerra fría, en la que las amenazas son múltiples, ataques en las redes, violaciones de espacio aéreo, infiltraciones en conflictos regionales, espionaje, atentados contra la oposición, y contra todos ellos en conjunto tenemos una limitada capacidad de respuesta. Hoy en día, nuestras sociedades son directamente vulnerables a los ataques y por tanto los gobiernos ya no deben tratar estas amenazas desde el punto de vista militar ocultando la información de lo que ocurre al publico; hoy es éste quién es directamente atacado sin disponer de los criterios adecuados para su defensa, que además son también manipulados.

En definitiva, el asalto al Capitolio nos enseña la necesidad de ser más autónomos los europeos y más fuertes; nos induce a ser más resolutivos en nuestra defensa y a reconocer la vulnerabilidad de nuestros sistemas políticos y de nuestras sociedades y a determinar metodologías de defensa y seguridad adecuadas a esta realidad.

 

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