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Comunicado de la firma francesa

Naval Group reafirma que derivará a Australia el 60% del programa de submarinos

Recreación del aspecto que tendrá la clase Attack de submarinos australianos. Foto: Naval Group

Recreación del aspecto que tendrá la clase Attack de submarinos australianos. Foto: Naval Group

25/03/2021 | Madrid

G. S. Forte

La constructora naval semipública francesa Naval Group ratifica su apuesta por la industria local en el programa de submarinos Attack. La empresa ha explicado en un comunicado de prensa que “mantiene un compromiso de al menos el 60% del gasto [de este programa] en contratos locales para impulsar la industria y el empleo en Australia”. La nota llega un par de meses después de que trascendiese que el cliente se estaba planteando rescindir el encargo por su enorme coste.

El texto de la emprea apunta a que “se crearán cientos de puestos de trabajo australianos e la cadena de suministro nacional que se ha levantado para apoyar la construcción de los nuevos 12 submarinos de la clase Attack”. En él se confirma “que al menos el 60% del valor del contrato” para estos buques “se gastará en Australia”.

Además, el consejero delegado del grupo francés, Pierre Eric Pommellet, ha afirmado este martes, tras reunirse con distintos responsables australianos, que se “ha impresionado mucho la capacidad existente en el sector fabril de Australia, y su entusiasmo por el proyecto Attack”.

Estas declaraciones contrastan con el cruce de acusaciones entre Naval Group y las autoridades australianas que se produjeron hace un año sobre la capacidad o no del sector local para desarrollar parte del programa de submarinos que el país encargó a la primera. En ese contexto se anunció que el país asumiría el 60% del valor del programa, a través de distintos acuerdos de subcontratación.

De ese modo, Naval Group se comprometió a otorgar a la industria del cliente la mayor parte del programa, pese a que apenas dos semanas antes el director general de la filial local de la empresa francesa, John Davis, había afirmado que no la veía capaz de asumir la mitad de los contratos del proyecto. Aquellas palabras fueron contestadas por la ministra australiana de Defensa, Linda Reynolds, advirtiendo a la empresa francesa de que le haría “rendir cuentas por los compromisos que firmó”. También añadió que los comentarios de Davis “no reflejan la fuerte colaboración con Naval Group en este programa”. Para tratar de aplacar los ánimos, los ministerios de Defensa de Australia y Francia emitieron seguidamente un comunicado conjunto reafirmando el acuerdo formal de construcción de los submarinos, suscrito a principios de 2019. En ese momento la proporción de los trabajos que debía asumir la industria local aún no se había establecido. La ministra de Industria de Defensa de Australia, Melissa Price, reveló en una respuesta parlamenteria en 2016 que el porcentaje de implicación del sector nacional en estos buques, que deben construirse en al país, se determinaría “a medida que se complete el diseño del submarino”.

“Explosiones de costes y plazos incumplidos”

 

A principios de este 2021, las tensiones volvieron al programa ante las “explosiones de costes y plazos incumplidos” en torno a él, en palabras del primer ministro del país, Scott Morrison, recogidas por el medio local Australian Financial Review. En ese momento ya se cifraba el coste del programa en más de 90.000 millones de dólares australianos (cerca de 58.000 millones de euros al cambio actual). El coste de los 12 submarinos se calculó inicialmente en 50.000 millones de dólares australianos (32.000 millones de euros).

Naval Group fue seleccionada en 2016 como la mejor opción para dotar a Australia de sus futuros submarinos del programa SEA 1000. La oferta de la compañía francesa DCNS (como aún era conocida entonces la actual Naval Group) se impuso de este modo a sus competidores japoneses (Kawasaki Heavy Industries y Mitsubishi Heavy Industries) y alemanes (ThyssenKrupp Marine SystemsTKMS). La española Navantia y la sueca Saab también tuvieron opciones hasta meses antes de que Australia anunciase que la elegida era la candidatura francesa.

Estos doce buques de  la clase Attack (versión convencional de las naves nucleares francesas Barracuda) deberán sustituir a los actuales submarinos de la clase Collins que prestan servicio a Australia, que se prevé retirar a mediados de la próxima década.

De acuerdo con el cronograma oficial, el primer submarino del lote, el HMAS Attack, será entregado a principios de la década de 2030. Aunque una auditoría oficial reveló a principios de 2020 que el programa ya acumulaba “nueve meses de retraso en la fase de diseño”, antes de cumplir un año de la formalización del contrato.

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