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Firma Invitada

Caio Mussolini

Exoficial submarinista de la Armada Italiana


Reflexiones tras la tragedia del submarino indonesio Nanggala

27/04/2021 | Madrid

Lamentablemente, hoy hemos asistido a una nueva tragedia que afecta a otro submarino. Esta vez ha sido la Armada de Indonesia la que ha anunciado la pérdida de contacto durante un ejercicio real de lanzamiento de torpedo y la posterior localización del KRI Nanggala 402 de la Clase Cakra -partido en 3 partes-, que transportaba una tripulación de 53 personas. 

No es un caso único: cabe mencionar el accidente del submarino ruso Kursk en el año 2000 y la muerte de sus 118 tripulantes, tras la explosión en su interior de un torpedo durante una ejercitación en el mar de Barents. Se considera el accidente submarino más grave en tiempos de paz. En abril 2003, el submarino chino Changcheng 361 -construido a raíz de un proyecto de los años 70 en la década de los 90- tuvo un problema mecánico, causando la muerte de todos sus 70 miembros de tripulación. 

Más recientemente, todos recordarán la trágica noticia del accidente del submarino argentino ARA San Juan S42, mientras patrullaba las aguas del océano Atlántico a 400 km en las afuera del golfo de San Jorge. En noviembre de 2017, después de perderse el contacto con la unidad, este evento mantuvo el alma en vilo a las familias argentinas y a la opinión pública -además de muchísimos pertenecientes a la gran comunidad de submarinistas mundiales - durante semanas, hasta que la Armada Argentina informó oficialmente que no había supervivientes entre los 44 miembros de la tripulación. El submarino se localizó un año después a más de 800 metros de profundidad. 

Los submarinos se asocian erróneamente con barcos. Nada podría estar más equivocado, puesto que un submarino se parece mucho más a un avión, moviéndose en un medio tridimensional, solamente más denso. Y al igual que en los aviones las dotaciones necesitan muchísimo entrenamiento y cursos de capacitación en las Armadas. Y como en el aire, en las profundidades del mar cualquier emergencia a bordo también debe tratarse rápidamente, para evitar consecuencias nefastas.   

Los submarinos, por seguridad, deben actuar siguiendo rutas predeterminadas y permanecer dentro de áreas geográficas que pueden moverse (moving heaven) o fijas (submarine patrol areas), y dadas las características y riesgos intrínsecos del vehículo submarino, es necesario comunicarse periódicamente (subcheck) con el mando que lo controla y dar su posición. 

Si esto no ocurre en el tiempo establecido, existen procedimientos (comcheck, sublook, submiss, subsunk) que paulatinamente incrementan cada vez más las actividades de verificación, activando de ser necesarios los procedimientos de búsqueda y rescate, con el uso de todos los medios disponibles en el área, (aviones, helicópteros, unidades militares, buques mercantes...) a menudo también en cooperación con otras armadas de la zona. 

Según la información disponible, el submarino indonesio era buscado en un área con profundidades entre los 700 y 800 metros. Desafortunadamente, este hecho ya era significativo de las pocas - si las había - posibilidades de encontrar a alguien todavía con vida, puesto que la resistencia estructural de casco está teóricamente garantizada hasta máximo unos 500 metros (250 x 2, coeficiente de seguridad).  

Pero suponiendo que el casco y los atravesamientos del casco habían resistido, la supervivencia de una tripulación está condicionada a la rápida degeneración de la calidad del aire a bordo, junto con el - muchas veces subestimado - problema de la temperatura interior, que desciende rápidamente provocando hipotermia. Cabe añadir que localizar un submarino en el fondo marino y llegar hasta él, no es una tarea fácil, ni sencilla. Por el momento, se pueden solo hacer hipótesis sobre las causas del accidente, y llegar a tener la certeza de conocer lo que sucedió - si factible - será un camino muy largo, complejo y costoso. 

Como ex submarinista, había rezado por un milagro, pero las esperanzas eran objetivamente muy bajas.  

Esta nueva tragedia, sin embargo, debe hacernos reflexionar y quisiera compartir algunas consideraciones, que quizás ayuden a evitar la repetición de hechos similares en el futuro. 

Dado por sentado que los submarinistas de todas las armadas tienen niveles de capacitación y entrenamientos muy altos -son una élite de las Armadas- la primera consideración que me gustaría hacer se refiere a la edad del submarino: el submarino indonesio fue construido en Alemania en 1977 y entregado en 1981, hace más de 40 años. Con trabajos de modernización que se realizaron en Corea del Sur de 2009 a 2012. Cabe destacar que el submarino argentino ARA San Juan también se construyó a principios de la década de 1980.  

Los exorbitantes costes de los submarinos convencionales (400/500 millones de euros como mínimo) impiden que muchas armadas de green waters implementen programas para la adquisición de nuevos submarinos, y el resultado suele ser el de utilizarlos mucho más allá de los límites técnicos -y de sentido común-, con el fin de continuar a mantener el importante efecto disuasorio y la superioridad estratégica en un área específica, que deriva del componente submarino. 

El segundo se refiere a los sistemas, equipos y piezas de bordo (por ejemplo, válvulas, pasajes o penetradores de casco) y hasta los torpedos, que, a menudo, están desactualizados y no garantizan más el rendimiento inicial junto a no tener la fiabilidad de los sistemas y sistemas modernos. La combinación de sistemas modernos junto a un correcto mantenimiento es fundamental para garantizar la seguridad de los mismos. 

El tercero se refiere al entrenamiento y la necesidad de que cada Armada tenga sistemas modernos en servicio para rescatar rápidamente un submarino en apuro, de ser posible. Es además fundamental que periódicamente se realicen ejercicios nacionales e internacionales, simulando el escape y recuperación de la tripulación de un submarino hundido a través de sistemas como las campanas McCann, o los más modernos vehículos de rescate ROV guiados por cable (remote operated vehicles). Y en estos sectores, las industrias italianas están a la vanguardia. 

El componente submarino caracteriza las marinas más desarrolladas y eficientes de todo el mundo. No invertir en modernos submarinos y sistemas, poner en peligro la vida de las tripulaciones o perder las capacidades operativas adquiridas en muchos años de actividades y experiencia, equivale a un suicidio para una armada, y por ende a la soberania de un Estado. 

 

 

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