El Ejército del Aire modernizará sus aviones apagafuegos, con más de 30 años de servicio
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El Ejército del Aire modernizará sus aviones apagafuegos, con más de 30 años de servicio

Apagafuegos durante una descarga de agua. Foto Ejército del Aire
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A continuación puede leer las primeras líneas de uno de los últimos reportajes publicados por Infodefensa.com en el diario La Razón. Una colaboración que ya tiene más de dos años

Si hablamos de lucha contra los incendios forestales, una de las primeras imágenes que rápidamente viene a la mente es la de la silueta de los apagafuegos del Ejército del Aire. Cada verano, estos inconfundibles hidroaviones, de alas y fuselaje amarillo que recuerda al casco de un barco, se baten sin descanso desde el aire contra las llamas. Sus arriesgadas maniobras de descarga de agua, entre nubes de humo y sin apenas visión, son claves en el control de los grandes incendios. Los conocidos como &39;botijos&39; a los mandos de los &39;corsarios&39; llegan a zonas inaccesibles para los que desde tierra firme combaten el fuego, dejando siempre espectaculares imágenes para el recuerdo.

El 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, ubicado en la base aérea madrileña de Torrejón de Ardoz, es la unidad responsable de la operación de estos aviones. La flota está compuesta actualmente por 14 aeronaves del modelo CL-215T, con más de tres décadas en servicio, y otras cuatro de la versión CL-415, adquiridos a partir de 2006. Cada avión tiene capacidad para dejar caer sobre las llamas hasta 6.000 litros de agua de una sola pasada.

Se trata de aeronaves que pasan profundas revisiones para estar a punto de cara a la exigente campaña estival contra los incendios, entre junio y septiembre. Sin embargo, los años y la intensa actividad comienzan a pesar, lo que obliga a invertir cada vez más en repuestos y mantenimiento. El Ejército del Aire asegura que la flota actual, con más de 185.000 horas de vuelo, “se mantiene en las debidas condiciones de seguridad, como siempre, pero es una realidad que conforme pasa el tiempo el intervalo medio entre averías disminuye y surgen averías nuevas, principalmente estructurales, consecuencia de la fatiga acumulada”.

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