Regulación de los 'lobbies' e industria de defensa
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Regulación de los 'lobbies' e industria de defensa

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La implementación del IV Plan de Gobierno Abierto 2020-2024 incluye la reforma de la normativa básica estatal en materia de incompatibilidades y la regulación de los grupos de interés o &39;lobbies&39;. La iniciativa tiene el objetivo de mejorar la calidad de la administración y de reforzar la confianza en las instituciones. Las políticas de apertura, transparencia, participación e integridad tratan de servir más eficazmente a las partes interesadas, e incluyen tanto a los decisores como a las empresas.

La preparación de la norma que regulará a los &39;lobbies&39; afectará a la industria de defensa. La reforma ya está en la mesa de debate del Congreso y del Senado y supone un avance para la actividad de los grupos de interés, así como de los profesionales de las relaciones institucionales, ya que llevan sufriendo un vacío legal de tres décadas.

Entre las medidas relativas a la transparencia y la rendición de cuentas, el Ministerio de Política Territorial y Función Pública ha destacado la creación de un registro obligatorio de consultores, un proyecto de ley para evaluar las políticas públicas, la reforma de la normativa básica estatal en materia de incompatibilidades con el sector privado e incompatibilidades al cese para el personal directivo, y un reglamento en el primer semestre del año que desarrolle la ley de transparencia.

La regulación busca incorporar tanto el marco de actuación como el establecimiento de normas de publicidad y registro, así como otros deberes y obligaciones de los grupos de interés. En el caso de España, la solución del vacío normativo trata de igualarse con otros importantes organismos internacionales, como es el caso de la Unión Europea. Ya en el año 2017 el propio Consejo de Europa calificó de "deficiencia" esta situación porque todavía no había una ley de &39;lobbies&39;. La normalización anunciada por el Gobierno deberá incluir a las comunidades autónomas.

A pesar de que la industria de defensa cuenta con una rígida regulación y con unos altos niveles de certificación, paradójicamente sufre en ocasiones una percepción negativa por la falta de transparencia. Si bien es cierto que los intereses de seguridad nacional exigen un modo de operar específico con proveedores de productos y servicios, integrar la actividad profesional de asuntos públicos, denominada lobbying o public affairs, es un paso muy importante hacia la transparencia y la promoción del sector.

Según la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales (APRI), el lobby en España atraviesa una dicotomía: su alta profesionalización del lado de las consultoras y empresas que piden regulación choca de frente con la idea del “lobby rancio” o del “amiguismo” que sobrevive auspiciado en la falta de transparencia.

La creación de un registro público de carácter obligatorio consiste en inscribir a los representantes de los grupos de interés que mantengan encuentros con los diputados y el personal adscrito a su labor parlamentaria con el objetivo de trasladar sus intereses y propuestas. En paralelo, convendrá definir qué se considera “grupo de interés” y “actividad de influencia”, el código de conducta de los profesionales, un sistema de control y fiscalización que asegure que se cumple lo establecido por la ley, publicidad de los contactos mantenidos durante la elaboración normativa, y participación previa en la elaboración de las normas, así como un régimen sancionador contra lobistas y cargos públicos que incumplan la ley.

Informar al legislador de los intereses de las empresas de defensa, aeronáutica, espacio y seguridad es una labor necesaria, pues en ocasiones el desconocimiento de los decisores en estos asuntos es muy significativo, lo que implica una situación de desventaja a la hora de plantear negociaciones o desarrollar programas en el ámbito internacional.

La regulación de los grupos de interés podrá servir de gran ayuda y permitirá dotar al sistema de mayores mecanismos de control y transparencia, siendo beneficioso para todos los actores en juego. Además, una percepción favorable de la actividad permitirá poner en valor a la industria tecnológica que hace posible mantener y desarrollar nuestras capacidades estratégicas, y será una forma de ir creando cultura de defensa.

 



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