El gasto en Defensa y la crisis
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El gasto en Defensa y la crisis

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(Infodefensa.com) Por Francisco Pérez Muinelo (*) – En primer lugar es necesario aclarar que la crisis, que se inició en el año 2008, afectando a los países que designamos como el mundo occidental, no es ni ha sido una crisis global; una parte importante del mundo no la ha sufrido, e inclusive en Europa ha afectado de forma muy diferente a los distintos países. Simultáneamente esta crisis ha coincidido con un importante crecimiento económico en algunos países emergentes: China, India, Brasil, Rusia, Indonesia, México, Turquía, etc.

Entre los años 2000 a 2007 el PIB mundial había estado creciendo entre un 3 % y un 5 % anual, en 2008 lo hizo en el 3,1 %, en 2009 descendió en un 0,7 %, pero en 2010 se recuperó hasta incrementarse en el 4,9 %, en 2011 en el 3,7 % y en el 2012 aumentó el 3,3 %.

Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en el líder del mundo occidental, posteriormente con su victoria en la Guerra Fría se consolidó como la primera potencia económica y militar mundial. Al iniciarse el siglo XXI podía haber continuado con su forma tradicional de afrontar guerras y dificultades, financiando su defensa con impuestos y con el esfuerzo colectivo de sus ciudadanos, pero no fue así, los gobiernos prefirieron aumentar el gasto público con cargo a déficit e incrementar su deuda pública. Simultáneamente se habían ido incrementando notablemente los gastos sociales.

Actualmente, en el campo militar, Estados Unidos se enfrenta al importante recorte, impuesto por la Ley de Control Presupuestario, que al iniciarse el año 2013 impuso una reducción de unos 85.000 millones de dólares, a repartir por mitad entre el gasto en defensa y el social. La Air Force ha tenido que reducir en un tercio la operatividad de sus aviones de combate y la Navy tuvo que suspender el despliegue de varios de sus portaviones. No se disminuyó el sueldo de los militares, pero sí el de los civiles. En los próximos cinco años se estima que el Presupuesto de Defensa tendrá que reducirse en unos 260.000 millones. Lógicamente estas reducciones tendrán una desfavorable repercusión en la industria de defensa.

En España la economía había experimentado una gran mejoría en las décadas previas a la crisis. Entre 1978 y 2008, periodo que comprende desde el primer año en que aparece el Presupuesto de Defensa en los Presupuestos Generales del Estado hasta la iniciación de la crisis, el PIB se duplicó en términos reales; la renta per cápita, que era muy inferior a la media europea se situó a ese nivel; el Presupuesto del Estado se triplico; pero el Presupuesto de Defensa se redujo ligeramente, un 4 %, lo que pone en evidencia como el sector de defensa había quedado muy relegado en relación con la mejoría generalizada que había experimentado el conjunto del país, así como respecto al incremento del gasto público.

En el año 2008 cuando estalló la burbuja inmobiliaria lo hizo con mucha mayor virulencia que en otros países. Lo peor fue que el Gobierno no valoró la gravedad de la situación y no se tomaron a tiempo las medidas adecuadas, se siguió gastando, a nivel gobierno y privado, muy por encima de las posibilidades del país, con lo que la situación se deterioró notablemente.

Entre los años 2008 y 2014, el PIB se redujo en valor real en el 11,3%, el Presupuesto del Estado se incrementó en el 16,9 %, pero el Presupuesto de Defensa se redujo en el 36,1 %. Si cuando la economía ha ido bien, ó muy bien, el Presupuesto de Defensa se estanca o inclusive se reduce, y si luego cuando la situación económica se deteriora mucho, el Presupuesto de Defensa disminuye en una proporción 3 veces mayor que el PIB, resulta evidente que para los dirigentes políticos de las últimas décadas la defensa no ha sido un gasto prioritario. No es de extrañar que actualmente el Presupuesto de Defensa se encuentre bajo mínimos y que el Ministro de Defensa manifieste que está preocupado por la operatividad de las Fuerzas Armadas.

En el año 2011, el almirante Muller, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos, ya manifestó que el mayor peligro que amenazaba la seguridad del país era el incremento descontrolado de la deuda pública.

En España una afirmación similar ha sido pronunciada recientemente por el JEMAD, almirante general García Sánchez, indicando que se corre el peligro de que una parte de las unidades militares, principalmente las que no están involucradas en las operaciones en el exterior se conviertan en unidades “huecas”.

En el año 1985, por primera vez, el importe del pago de los intereses de la deuda pública superó al Presupuesto de Defensa, en el año 1996 resultaba ya 4,8 veces mayor, y en 2014 el factor diferencial será el 6,4.

En ocasiones algunos políticos señalan que a la crisis no se la combate con recortes, y que es preciso desarrollar por parte del gobierno medidas que incrementen el gasto y estimulen la actividad económica. La realidad y la experiencia de los últimos años demuestra que las deudas hay que pagarlas y que cuando crecen, el pago de sus intereses puede impedir el atender a las necesidades más apremiantes del país.

Actualmente el paro y la deuda pública son los dos factores que más lastran la reactivación de la economía española. De forma realista hemos de convenir que en tanto no se produzca una mejoría apreciable de la situación económica resultará difícil incrementar sensiblemente las dotaciones presupuestarias del Ministerio de Defensa.

Francisco Pérez Muinelo es general de división (R) de Intendencia y Doctor en Ciencias Económicas.

(*) Este artículo es un extracto del capítulo de igual título contenido en el Informe Ejecutivo “El gasto de Defensa y Seguridad en España en 2014”, publicado por IDS.



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