Los temas pendientes de Robles de cara al nuevo curso político
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Los temas pendientes de Robles de cara al nuevo curso político

La ministra de Defensa, Margarita Robles, junto con la secretaria de Estado, Esperanza Casteleiro, en una visita a la UME. Foto: MDE
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Con los ecos de la misión de evacuación en el aeropuerto de Kabul todavía de fondo, la ministra de Defensa, Margarita Robles, afronta un nuevo curso político con importantes asuntos pendientes sobre la mesa relacionados con la modernización de las Fuerzas Armadas, una de las grandes apuestas desde su llegada al departamento. A corto plazo, los programas más urgentes quizás son el relevo de los aviones de patrulla marítima P.3 Orion y los aviones de combate F-18 de Canarias. Robles también busca aumentar la presencia en África y colocar un general español al frente de la misión en Líbano y tendrá que lidiar una vez más que las limitaciones presupuestarias y cuestión del aumento de la inversión.

Durante este curso, la segunda etapa de Robles al frente del Ministerio de Defensa llegará a su ecuador. La ministra, cabe recordar, inició su andadura en el departamento en junio de 2018 y en enero de 2020, tras el acuerdo PSOE y Unidas Podemos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confío nuevamente en ella para la cartera de Defensa. Robles además ha salido indemne de la primera remodelación del Ejecutivo a principios del pasado mes de julio. En principio, tiene por delante otros dos, si no hay más reestructuraciones en el gabinete de Sánchez y si el Gobierno de coalición consume la legislatura.

El Gobierno aprobó a finales de junio el grueso de los compromisos con Airbus: la segunda fase del FCAS (Futuro Sistema Aéreo de Combate), la compra de tres aviones MRTT para el Ejército del Aire y la adquisición de 40 helicópteros -36 H135 y 4 H160- para los ministerios de Defensa e Interior. La inversión total asciende a 3.500 millones de euros. No obstante, aun quedan varios puntos pendientes. El más importante probablemente es la adquisición de los cuatro C295 de la versión de patrulla marítima para sustituir a los veteranos P.3 Orion en servicio en la base aérea de Morón. Esta es una de las grandes prioridades el Ejército del Aire. Su jefe, el general del aire Javier Salto, ya advirtió que la retirada los P.3 hacia finales de 2022 provocará una pérdida temporal de las capacidades de patrulla marítima.

En el marco del acuerdo Airbus-Gobierno, el Ministerio de Defensa también deberá formalizar en los próximos meses junto con el resto de socios europeos el contrato del Eurodrone, un programa en el que España tiene previsto adquirir doce drones, y tomar una decisión respecto al proyecto del Tigre MKIII. Por último, está por ver si finalmente sale adelante el avión entrenador avanzado AFJT. Las últimas informaciones apuntaban a que España y Airbus habían llegado a un acuerdo para impulsar el programa con los fondos de la iniciativa Cooperación Estructurada Permanente (Pesco) de la Unión Europea.

En los márgenes del acuerdo entre el Ejecutivo y el consorcio aeroespacial está el proyecto Halcón para la sustitución de los F-18 de Canarias por un lote de alrededor de 20 nuevos Eurofighter. La operación, que podría rondar los 2.000 millones de euros, se ha enfriado en los últimos meses, pero, al igual que ocurre con la patrulla marítima, el relevo es urgente. Los primeros F-18 comenzarán a darse de baja este mismo año y Salto adelantó hace unos meses que el Ejército del Aire estudia el envío a la base de Gando (Gran Canaria) de aviones de F-18 en servicio en la bases de la península. Airbus, por su parte, ha ofrecido a España entrar en el programa alemán Quadriga para reducir costes. La decisión sobre el lanzamiento de este programa deberá llegar en los próximos meses, puesto que a finales de año en principio finaliza el plazo para unirse el proyecto alemán.

La Armada también afronta una situación crítica en su Flotilla de Aeronaves. El helicóptero antisubmarino SH-60B no aguantará mucho más. El Ministerio de Defensa deberá tomar una decisión pronto sobre su sustitución. Desde la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) se ha contacto con el programa estadounidense MH60R y con Airbus, fabricante del NH90, para recabar información sobre las ambas ofertas. En el horizonte está además la sustitución de los veteranos Harrier por el caza F-35B. Recientemente, el director general de Armamento y Material, almirante Santiago González Gómez, visitó la oficina del programa del caza F-35 situada en Arlington (Virginia).

Las necesidades, a la vista está, son muchas, y el Ministerio de Defensa con Robles a la cabeza tiene el desafío cuadrar las cuentas para tratar de sacar adelante estos programas.

España mira a África… y a Líbano

En operaciones en el exterior, el departamento ha puesto el foco en África, tras la tortuosa salida de Afganistán y la disminución de efectivos en Irak. La estabilidad del Sahel es uno de los principales objetivos de la estrategia de seguridad nacional. La misión de entrenamiento del Ejército maliense (EUTM Mali) ha pasado a ser la más importante con 600 efectivos y una unidad de tres helicópteros NH90 sobre el terreno. De cara al año que viene, el departamento que dirige Robles aspira a colocar de nuevo un general español al frente de esta misión. Los seis primeros meses de 2020, el general de brigada Fernando Gracia, ya lideró las operaciones.

España también tiene un destacamento aéreo en Senegal; participa en las misiones de entrenamiento europeas en Somalia y República Centroafricana; y enviará un pequeño grupo de militares, policías y guardias civiles a la nueva misión de la ONU en Libia. Además, mantiene de forma permanente buques y aviones de patrulla marítima en la operación Atalanta de la Unión Europea contra la piratería en el Cuerno de África y ve con buenos ojos la creación de una misión similar en el Golfo de Guinea donde ha aumentado la presencia de buques de la Armada.

Robles además busca un mayor protagonismo en la misión Unifil de Naciones Unidas en Líbano. España lidera la Brigada Multinacional Este y tiene desplegados en la actualidad un contingente de unos 600 militares en la base Miguel de Cervantes, ubicada en la localidad libanesa de Marjayoun. La ministra confirmó en una reciente visita al destacamento español en Líbano que España presentará una propuesta formal para liderar esta misión durante el periodo 2022-2023. El candidato es el general de división Aroldo Lázaro Sáenz del Ejército de Tierra, con una amplia experiencia en operaciones en el exterior y las estructuras de la UE y la OTAN. La ONU tomará la decisión previsiblemente el próximo otoño.

Aumento del presupuesto de Defensa

El aumento del presupuesto de Defensa es otra cuestión pendiente (y recurrente). Robles apuntó hace apenas dos meses en una jornada por el 40 aniversario de la entrada en la OTAN que el España intenta aproximarse al 2% del PIB de inversión en Defensa acordado por los países de la Alianza para 2024, pero defendió que hay que ser “siempre muy realistas” y que la contribución no solo es el presupuesto. Si miramos las cifras, pese a seguir a la cola de la OTAN en gasto, España invirtió en 2020 un 1,17% de su PIB en Defensa, frente al 0,91% del año anterior.

Poco se sabe por el momento de los presupuestos generales del próximo año. Lo que si es cierto es que el escenario parece más favorable que otras ocasiones a un aumento del gasto. La evacuación de Afganistán ha mostrado una vez más a la sociedad el trabajo de las Fuerzas Armadas, pero también pone de manifiesto de forma clara la necesidad de invertir en Defensa y de disponer de las capacidades que aporten autonomía suficiente para actuar llegado el momento en escenarios complejos como el aeropuerto de Kabul.

En el ámbito OTAN, tampoco hay que olvidar que España tendrá el próximo año un papel protagonista. Madrid será en la primavera de 2022 la sede de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza. Por otra parte, Europa también apuesta por la defensa. Ya está en marcha el fondo europeo defensa que persigue el impulso a la cooperación industrial en materia de defensa. Mientras tanto, tras el desastre de Afganistán, diferentes voces -como el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell- han apostado abiertamente por un mayor gasto en Defensa y por reforzar la política exterior y de seguridad común.

La ministra Robles también ha defendido en diferentes ocasiones la necesidad de sacar adelante una ley de financiación de las Fuerzas Armadas, aunque por ahora este proyecto no deja de ser una buena intención.



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