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ESPAÑA | Defensa
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Sustituiría a Ángel Olivares

Esperanza Casteleiro se perfila para ocupar la Secretaría de Estado de Defensa

Foto: Ministerio de Defensa

Foto: Ministerio de Defensa

22/06/2020 | Madrid

La directora del gabinete de la ministra de Defensa, Esperanza Casteleiro, es la principal candidata para reemplazar a Ángel Olivares al frente de la Secretaría de Estado de Defensa, según ha podido saber Infodefensa.com. Olivares dejará el cargo de forma oficial mañana martes por motivos personales, después de años como número dos del departamento que dirige Margarita Robles.

Casteleiro ocupa desde el inicio de la etapa de Robles en el ministerio, en junio de 2018, el puesto de directora de gabinete de la ministra, uno de los cargos más influyentes. Ha desempeñado la mayor parte de su carrera en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), donde ingresó en 1983.  

La designación Casteleiro estaría en sintonía con la política de nombramientos seguida hasta la fecha por Robles. En las dos ocasiones en las que la ministra ha acometido renovaciones dentro del ministerio ha apostado por personas de confianza que ya formaban parte de la estructura del departamento.

En enero de este año, apostó por el general Miguel Ángel Villarroya, hasta ese momento, director del gabinete técnico de la ministra, para la jefatura del Estado Mayor de la Defensa, y quince días después, ratificó a Paz Esteban como directora del CNI, un cargo que ocupaba de forma interina desde el verano pasado, tras la salida del general Félix Sanz Roldán.

Cabe señalar que en el pasado también han sonado otros dos nombres para la Secretaría de Estado de Defensa, Constantino Méndez y Francisco Pardo. Ambos dirigieron esta secretaría en diferentes etapas durante en los dos gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero.

Reto de los nuevos programas

 

El nuevo secretario de Estado de Defensa tendrá que sobre la mesa uno de los mayores desafíos, si no el mayor, del ministerio; la gestión durante la crisis pos-Covid del plan de modernización de las Fuerzas Armadas por un valor de unos 15.000 millones de euros.

Este dinero irá a parar a grandes proyectos como el Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8x8, las fragatas F-110, el submarino S-80, el segundo lote de helicópteros NH90, la modernización de los helicópteros Chinook, la renovación de los satélites de comunicaciones, el nuevo entrenador del Ejército del Aire, la actualización de los cazas Eurofighter o la fase de demostradores del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS).

Olivares antes de su salida aseguró en una entrevista a Infodefensa.com que esta inversión no peligra. “Los compromisos de gastos asumidos por el Ministerio de Defensa van a permanecer y espero que puedan incrementarse”, declaró. Algo que también ha defendido la propia ministra Robles.

También tendrá que cuadrar en las cuentas del ministerio los gastos de la Operación Balmis, el mayor despliegue en tiempos de paz, que finalizó este fin de semana después de 98 días y más de 20.000 intervenciones por toda España. La factura supera los 40 millones de euros. Además, deberá dirigir la auditoría iniciada por la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) para analizar el impacto del Covid-19 en la industria de Defensa y coordinar el denominado plan Ave Fénix con el que el ministerio pretender impulsar la reactivación de las empresas del sector y los programas de modernización. Todo ello, sin dejar de lado la Europa de la Defensa que promete inversiones milmillonarias en nuevos proyectos estratégicos para la Unión Europea. Un tren que la industria de defensa española no puede perder.

Fuerzas Armadas, al límite

 

En la última crisis, la de 2008, los recortes afectaron de lleno a las Fuerzas Armadas. La mayoría de los programas quedaron archivados en un cajón, a la espera de la recuperación, y el descenso del presupuesto tuvo importantes consecuencias en la operatividad. Una década pasó hasta el lanzamiento del citado plan de modernización en 2018 que viene a cubrir algunas necesidades, pero que deja fuera otras acumuladas con el paso de los años.

De cara a esta crisis, las Fuerzas Armadas se resisten a soportar de nuevo el peso de los recortes y alertan de los riesgos irreparables de no continuar con la inversión en nuevos equipamientos y materiales. Sin ir más lejos, el Jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante general Teodoro López Calderón, apuntó la semana pasada que la situación de la Flotilla de Aeronaves es crítica con una flota helicópteros tácticos y de transporte, cazas de combate Harrier o aviones de transporte Cessna que no aguantará muchos años más.

El Ejército del Aire, por su parte, debe afrontar en esta década programas clave sin financiación todavía como la sustitución de los F-18, el relevo de los aviones de patrulla y vigilancia marítima P.3 Orion y CN235 o la recuperación de la capacidad de reabastecimiento en vuelo. Además de completar la renovación de la flota de entrenadores. Mientras, el Ejército de Tierra está centrado en el Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8x8, pero también tiene otras necesidades, sobre todo, en mando y control.

 

 

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