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Es la mayor adquisición militar desde la caída del comunismo

Bulgaria se abre a la compra de cazas F-16 pese al intento de veto de su presidente

Avión de combate F-16 de la Fuerza Aérea de Chile. Foto: Ginés Soriano Forte / Infodefensa.com

Avión de combate F-16 de la Fuerza Aérea de Chile. Foto: Ginés Soriano Forte / Infodefensa.com

30/07/2019 | Sofía

La compra de nuevos aviones de combate para la Fuerza Aérea búlgara ha pasado de años de retraso en la toma de una decisión definitiva a semanas de culebrón por la falta de acuerdo entre sus autoridades. Tras contemplar siete posibles fabricantes de la flota de 16 cazas con la que el país quiere dotarse, en sustitución de sus MiG-29 de la época soviética, el primer ministro búlgaro, Boyko Borisov, se decantó el pasado diciembre por la compra del modelo estadounidense F-16 como mejor opción.

La elección cuajó hace dos semanas en un acuerdo para la compra de un pedido inicial de ocho aviones de combate F-16, fabricados por Lockheed Martin, y que conforma la mayor adquisición militar del país desde la caída del comunismo. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Rumen Radev, vetó posteriormente la operación, cuantificada en 1.260 millones de dólares, aduciendo una falta de consenso sobre los contratos aparejados que calificó de “extremadamente preocupante”.

El último cambio en este proceso tuvo lugar el pasado viernes, y de nuevo supuso un giro de 180 grados. La cámara de legisladores búlgara decidió anular el veto presidencial y dar vía libre así a la compra de los aviones.

En total, de 240 diputados, 128 han votado en contra de la decisión de Radev, a la que, en palabras del presidente de la comisión de defensa del Parlamento, Konstantin Popov, consideran “innecesaria e irrazonable”. Para Popov ha quedado “demostrado claramente que los motivos [alegados por Radev para el veto] son absolutamente insustanciales”.

Las autoridades búlgaras revelaron en septiembre de 2017 su intención de reeditar el programa de adquisición de un nuevo avión de combate. Un concurso anterior quedó suspendido tras ser elegido como mejor opción por un grupo de expertos oficiales el Gripen de la sueca Saab. El modelo nórdico se impuso así a otros dos competidores: el caza Eurofighter y el F-16 de Lockheed Martin. Sin embargo, el proceso acabó cancelado.

A los tres modelos citados, se sumó a finales del año pasado en una reedición del programa el F/A-18 Super Hornet de Boeing, empresa a la que Sofía estimó invitar al concurso del que estaba previsto conocer el nombre del ganador el pasado verano, lo que finalmente no tampoco fue posible.

Entre los candidatos también se ha contemplado el caza Rafale, de la compañía francesa Dassault Aviation, aunque es una opción que no figuraba entre las cuatro últimos ofertas que estuvo revisando hace unos meses el Ministerio de Defensa del país.

Los pilotos se negaron a volar en MiG-29

 

Bulgaria pasa actualmente por dificultades para mantener la docena de MiG-29 con los que cuenta por dos motivos principales. El primero es el alto coste de esos trabajos, casi equivalentes a adquirir nuevos cazas occidentales. El segundo viene por el peligro que representa permitir que una empresa rusa –el fabricante de los aviones es MiG– se encargue de actualizaciones de hardware de cazas de un país miembro de la OTAN, dado el clima de tensiones en torno al conflicto de Ucrania. La situación es tan complicada, que los propios pilotos búlgaros de los MiG-29 llegaron a negarse a volar en estos aparatos, como publicó Infodefensa.com en octubre de 2017.

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