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Forma parte del mayor contrato naval de la historia italiana

Fincantieri bota la primera de las cuatro corbetas que le encargó Catar

Astillero Fincantieri. Foto: Fincantieri

Astillero Fincantieri. Foto: Fincantieri

06/03/2020 | Roma

Infodefensa.com

Los astilleros semipúblicos italianos Fincantieri siguen avanzando en el mayor contrato naval de la historia del país. A finales del mes pasado fue botada la primera corbeta incluida en el lote de siete grandes buques militares que Catar encargó a Italia en 2016 por un valor estimado de 4.000 millones de euros. En este caso se trata de la nave bautizada como Al Zubarah, de la denominada clase Doha, concebida especialmente para la defensa antiaérea.

El acto tuvo lugar el 27 de febrero en las instalaciones que la empresa tiene en Muggiano (La Spezia), al noroeste del país. Si no hay contratiempos, el barco será entregado en 2021. Una vez que entre en servicio, además de su rol antiaéreo principal, la nave estará preparada para cumplir otras tareas, desde la vigilancia y el rescate en el mar, hasta la ejecución de tareas directamente de combate.

La corbeta Al Zubarah tiene una eslora de 107 metros y 14,7 metros de manga. Su sistema de propulsión combinado diésel y diésel (Codad, por las siglas de esta fórmula en inglés) le permitirá alcanzar una velocidad máxima de 28 nudos. Entre los recursos que la nave será capaz de desplegar se encuentran embarcaciones semirrígidas (Rhib), que emplearán unas grúas laterales o una rampa en la popa para operar desde el barco, y un helicóptero medio, tipo NH-90, para el que se ha diseñado un hangar, además de la cubierta de vuelo correspondiente.

Este barco forma parte del pedido de siete naves que ordenó el país de Oriente Medio a Italia en 2016 por un valor estimado en 4.000 millones de euros. En concreto se trata de un buque de transporte anfibio (LPD, por las siglas de Landing Platform Dock), dos buques de patrulla oceánica (OPV, por las siglas de Offshore Patrol Vessel), cuatro corbetas de más de 100 metros de eslora y servicios asociados a su mantenimiento durante quince años después de las entregas.

Las siete naves son construidas íntegramente por Fincantieri en Italia. Cuando trascendió la firma inicial del acuerdo, a mediados de 2016, el consejero delegado de Fincantieri, Giuseppe Bono agradeció el apoyo prestado tanto por el Gobierno como por la Armada de su país para alcanzar el que ha sido definido como el mayor contrato naval de la historia de Italia. “Ganar una competición internacional para un programa de este tipo no ha sido fácil”, apuntó el CEO de la compañía.

El contrato definitivo por los siete barcos fue suscrito en el verano de 2017 en Roma por el comandante de las Fuerzas Navales cataríes, el general Mohammed Nasser Al Mohannadi, y Giuseppe Bono, por parte de Fincantieri. A este contrato también llego a optar, entre otras, la compañía estatal española Navantia.

Catar es uno de los países donde más han aumentado los gastos militares en los últimos años. Solo en el lustro anterior (entre 2011 y 2015), sus partidas de defensa se incrementaron en un 279 por ciento, de acuerdo con los datos recopilados por el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri). La situación de Oriente Medio, azotada por conflictos en Siria, Yemen e Irak, entre otros, y sacudida por tensiones en torno a países como Irán, están impulsando las compras de armamento en la región.

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