El Extremismo Violento
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El Extremismo Violento

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(Especial CEEAG para Infodefensa) El Extremismo Violento (EV) es una amenaza a la seguridad de los países que ha ido creciendo globalmente en el último tiempo. Actualmente existen crecientes esfuerzos internacionales para la prevención y neutralización del EV. En este contexto, del pasado 26 al 29 de Septiembre se realizó la versión 40 del Seminario de Gestión de Ejércitos del Pacífico 2016 (PAMS por sus siglas en inglés), en Malasia, para abordar esta problemática. El Ejército de Chile participó en este evento junto a más de cien representantes de 30 ejércitos del Asia-Pacífico -como lo ha venido haciendo desde el año 2005 y alineado con la política exterior del país- permitiendo con ello alcanzar una mayor comprensión del impacto actual y potencial del EV. Algunas de sus conclusiones se detallarán a continuación.

El EV se refiere a actos de violencia llevados a cabo por individuos o grupos motivados por alguna ideología extremista, los cuales tienen un carácter nacional o transnacional. Dentro de los grupos internacionales más reconocidos se encuentran Al Qaeda, Al Shaabab, Hizballah, ISIS y FARC.

El EV ha existido históricamente y se gatilla cuando existen poblaciones vulnerables porque las instituciones del Estado no realizan lo suficiente en pos de su dignidad, generando crecientes percepciones de injusticia. Es decir, no existe un compromiso estatal para proteger adecuadamente los derechos humanos de sus ciudadanos, sean estos civiles, políticos, económicos, sociales o culturales. En el pasado, las causas más visibles que gatillaron al EV a nivel global fueron de carácter político. Hoy lo son las religiosas. No obstante, cada país posee una singular realidad en esta materia.

El EV explota las emociones y sentimientos de las personas para lograr que parte de la población se una a su causa, lo cual se facilita cuando éstas son incapaces de visualizar las consecuencias que ello acarrea. Luego, los gobiernos deben entender que la motivación de quienes se suman al EV es superar los sentimientos de injusticia y desesperanza que los envuelven. Del mismo modo, que se ha mantenido inalterable a través de la historia que la lucha contra esta amenaza es una por los corazones y las mentes de las personas.

Es necesario entender que el EV desarrolla su influencia en dos dimensiones. La primera a través de una red social donde Internet juega un papel trascendental, dado que la evidencia muestra que logra influir entre un 20-30% de la conducta de las personas. No obstante, esta influencia no alcanza para que una persona se una al EV. Ello se logra por medio de una dimensión más personalizada donde líderes carismáticos y convincentes del EV desarrollan una relación cercana con sus potenciales adherentes.

Dada la naturaleza del EV, los países deben desarrollar estrategias de seguridad integrales para enfrentarla, articulando y explotando al conjunto de instrumentos de poder del Estado-Político, Información, Militar y Económico, entre otros. Ello exige desarrollar o mejorar las estructuras de seguridad estatales para que adquieran un carácter multidimensional que les permita alcanzar una sinergia entre estos instrumentos. En otras palabras, consolidar una institucionalidad nacional en materia de seguridad acorde a los desafíos actuales, que no dependa tan solo de acciones aisladas y de la buena voluntad de las autoridades gubernamentales, por cuanto priva a un país de opciones para salvaguardar sus intereses nacionales. Como se observa, el EV es un problema político y no militar, donde el empleo de este último para este tipo de amenazas se condiciona a las legislaciones de cada país.

La experiencia indica que estas estrategias integrales de seguridad deben impulsar simultáneamente acciones tendientes a contener y a desmantelar al EV. Esto es, estrategias balanceadas que prevengan su crecimiento o surgimiento y neutralicen al mismo tiempo a los elementos del EV que ya se encuentren presentes en un país. Asimismo, fortalecer la identidad nacional a través de un real y constante mejoramiento de su dignidad; el fortalecimiento de los símbolos patrios y; la consolidación de una narrativa nacional común. En cuanto a su prevención, desarrollar mayores niveles de alerta situacional para anticiparse a las tendencias que alimentan al EV y, en cuanto a su neutralización, generar mayores capacidades de Inteligencia Humana para identificar a sus líderes y desmantelar a la red humana que los nutre de adherentes. Estas acciones se deben complementar con una mayor cooperación internacional, dado que el EV explota a su favor los vacíos interestatales que se producen. En este orden de ideas, la Asamblea General de la ONU aprobó el 09 de Febrero del 2016 continuar avanzando en un plan de acción para prevenir al EV.

El EV es una amenaza real a la seguridad que atenta en contra de la paz y estabilidad de los países. Si bien su presencia e intensidad varían globalmente, es menester sensibilizar a la población, gobiernos y comunidad internacional respecto de sus alcances. Del mismo modo, que los países identifiquen y exploten los distintos instrumentos de poder a su alcance para proteger sus intereses nacionales del EV, ya sea a través de su prevención y/o neutralización.

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