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La adquisición de S-400 rusos sigue adelante

EEUU se retracta y aprueba al fin la venta de Patriot a Turquía

Sistema Patriot. Foto: Raytheon

Sistema Patriot. Foto: Raytheon

21/12/2018 | Madrid

G. S. Forte

De tratarse de una estrategia, el anuncio turco de comprar a Rusia sistemas antiaéreos S-400 le ha salido bien a Ankara, ya que ha acabado logrando lo que llevaba años intentando infructuosamente, que Estados Unidos le vendiese sistemas Patriot. La Agencia de Cooperación en Defensa y Seguridad (DSCA) de Estados Unidos ha anunciado la venta a Turquía de 80 misiles Patriot MIM-104E GEM-T, 60 Patriot PAC-3 MSE y equipo relacionado por un coste total de 3.500 millones de dólares. La operación ya ha sido aprobada por el Departamento de Estado y notificada al Congreso.

La adquisición también incluye cuatro equipos de radar AN/MPQ-65, cuatro estaciones de control, diez grupos de mástil de antena (AMG), 20 estaciones de lanzamiento M903 y cinco plantas de energía eléctrica (EPP) III, además de diferentes equipos de comunicaciones, herramientas, equipos de pruebas y apoyo, documentación técnica y formación de personal, entre otros elementos y servicios adicionales.

El portavoz presidencial turco, Ibrahim Kalin, reveló a finales del mes pasado que Turquía se estaba planteando comprar los Patriot estadounidenses, siempre y cuando lograsen una buena oferta de Estados Unidos, tras haber anunciado meses antes la adquisición de S-400 a Turquía.

Con la resolución publicada por la DSCA Washington parece tratar de congraciarse con su socio de la OTAN y de paso sacar adelante la venta comprometida de un centenar de aviones de combate F-35, que las autoridades norteamericanas estaban estudiando paralizar como represalia por la compra de los S-400.

Kalin apuntó incluso la posibilidad de alcanzar un acuerdo de “producción conjunta y transferencia de tecnología” con los estadounidenses para adquirir los Patriot. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha mostrado en distintas ocasiones su preferencia por la producción conjunta de sistemas de defensa antiaérea, “pero llevamos años sin poder pactar algo similar con EEUU, por lo que buscaremos una solución por nuestra propia cuenta”, explicó hace unos meses para justificar el acuerdo alcanzado con Moscú.

Presiones contra la operación con Moscú

 

La OTAN ha estado presionando a Turquía para que no continuase con la compra de los equipos rusos por temor a que generen dificultades en el despliegue de infraestructuras en la región de otros países de la organización. Aun así, hace un año trascendió que Ankara ya había realizado el primer pago para esta entrega, con lo que consolidó su compromiso de adquirir el material ruso, como recogió entonces Infodefensa.com. Erdogan alegó entonces que si “Grecia utiliza los S-300 y a EEUU no le importa ¿por qué le molesta nuestra cooperación con Rusia?”. Ningún otro país tiene derecho a discutir “las decisiones soberanas e independientes de Turquía en relación a su defensa”, afirmó.

Con el anuncio ahora de la DSCA sobre la autorización de la venta de los Patriot, Washington espera evitar la introducción de un importante sistema de fabricación rusa en la red de defensa aérea de la OTAN, pero aún no cuenta con garantías de que la compra de S-400 no vaya a realizarse. De hecho, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha explicado este miércoles que la compra de Patriot por parte de Turquía no está conectada con el contrato de los S-400, que seguirá adelante, informa Defense Aerospace.

En su intervención del pasado noviembre, Ibrahim Kalin apuntó que Turquía “es un país grande”, y que, por tanto, “no tiene que satisfacer sus necesidades de una única fuente”.

Raytheon y Almaz-Antey

 

El Patriot forma parte de un sistema antimisiles de la compañía estadounidense Raytheon conformado por radares, tecnología de mando y control y múltiples tipos de interceptores coordinados para la detección, identificación y destrucción de misiles tácticos balísticos, misiles de crucero, drones y aviones avanzados, entre otras amenazas aéreas. En la actualidad existe una quincena de países con esta arma en su arsenal, incluido Estados Unidos. De ellos, seis son europeos: Alemania, España, Grecia, Países Bajos, Rumanía y Suecia.

El sistema de misiles antiaéreos S-400 Triumf, por su parte, es un arma fabricada por Almaz-Antey que está en uso con el Ejército ruso desde 2007. Se trata de un desarrollo heredero del sistema antiaéreo de largo alcance S-300P, y ha sido concebido para repeler amenazas como aviones, helicópteros, drones y misiles, tanto de crucero como tácticos, capaces de llegar con velocidades de hasta 4.800 metros por segundo. La exportadora rusa de material de defensa Rosoboronexport tiene previsto comenzar a entregar S-400 a Turquía en 2019.

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