La Casa Blanca fuerza la inclusión de otro buque de combate litoral en el presupuesto
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La Casa Blanca fuerza la inclusión de otro buque de combate litoral en el presupuesto

USS Independence LCS 2, back, and USS Coronado LCS 4  - U.S. Navy photo by Chief Mass Communication Specialist Keith DeVinney
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En un movimiento considerado por analistas como al menos poco ortodoxo, el Gobierno de Estados Unidos agregó otro buque de combate litoral (LCS) al presupuesto que ya se había sometido para su análisis. Esta decisión suma unos 500 millones de dólares al presupuesto original aunque que se asegura deberán ser recortados de otros programas de la US Navy.

La decisión parece contradecir las declaraciones del propio jefe de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, que hace tan solo unos días atrás declaraba que, si bien existía un debate sobre si se debía o no agregar un buque más de ese tipo al presupuesto, el tema estaba saldado y la US Navy no quería más de esos buques. En el mismo sentido, el secretario (interino) de la US Navy, Sean Stackley, defendía el pasado 24 de mayo ante el Senado la adquisición de un solo buque en vez de los dos planeados, pero esa misma tarde otro oficial naval testificaba ante un panel de la Cámara de Representantes que la Casa Blanca ahora haría una modificación al presupuesto y agregaría un segundo buque.

En Estados Unidos el debate sobre la inclusión o no de buques (o cualquier sistema de armas construido en el país) al presupuesto es un tema común de debate entre el Parlamento, la Casa Blanca y las propias fuerzas que en el futuro los usaran. Es común que legisladores fuercen la construcción de material militar en instalaciones de los Estados que representan mas allá de que la Casa Blanca o las Fuerzas Armadas recomienden o no su adquisición. El lobby tanto de las empresas que fabrican ese material como el peso de los votantes en Estados que temen perder puestos de trabajo en caso de que no se realicen las compras llevan a que muchas veces las compras de material militar tengan mucho de política y poco de necesidad.

El caso de los LCS (Littoral Combat Ship o Buque de Combate Litoral) es un gran ejemplo de esto. El proyecto en general ha estado plagado de problemas, sobre costos, baja operatividad y hasta el continuo debate de que los buques, con un precio de 500 millones de dólares cada uno, no tendrían la capacidad de sobrevivir un enfrentamiento armado contra un adversario medianamente decente. Tan es así que la US Navy que en varias oportunidades el programa fue cancelado, disminuido, vuelto a cancelar y luego revivido, pero casi siempre por presión política más que militar. Actualmente se planea transicionar a la construcción de fragatas en vez de continuar con la de LCS, pero a nivel político se insiste que el proyecto no debería ser cancelado totalmente pues los nuevos buques llevaran años en ser diseñados y construidos lo que generaría un gap en la provisión de material, pero sobre todo y lo que más les preocupa, se perderían muchos empleos en los Estados que representan.

Sin embargo, en este caso en particular, la desorganización y los mensajes contradictorios desde la Casa Blanca han enojado a muchos legisladores incluyendo a una buena cantidad del propio partido Republicano que se encuentra en el poder.



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