Australia se plantea rescindir el encargo a Naval Group de 12 submarinos
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Australia se plantea rescindir el encargo a Naval Group de 12 submarinos

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Los enormes costes del programa de futuros submarinos australianos SEA 1000 está llevando al cliente a plantearse un cambio de estrategia. La construcción de doce buques de la clase Attack, basados en el diseño Barracuda francés, puede quedar sin efecto si prospera la propuesta de sustituir las actuales seis naves de la clase Collins por una versión actualizada del mismo diseño.

El medio local Australian Financial Review ha revelado que el primer ministro del país, Scott Morrison, está disconforme con lo que en la información se recoge con los términos de “explosiones de costes y plazos incumplidos” en torno a este programa, que ya se cifra en más de 90.000 millones de dólares australianos (cerca de 58.000 millones de euros al cambio actual). El proyecto de suministro de 12 nuevos submarinos a la Marina Real Australiana se cifró inicialmente en 50.000 millones de dólares australianos (32.000 millones de euros), y que en 2016 ganó la firma francesa Naval Group.

En la pieza informativa se recoge la impresión de una fuente cuya identidad no se revela explicando que Naval Group “sigue teniendo el trabajo de diseño y la propiedad intelectual en Francia y la Commonwealth está molesta”. En este contexto, apunta, “no creo que esté garantizado que el submarino [de Naval Group] se construya”.

Porcentaje de industria local

Hace un año trascendieron las críticas de la empresa francesa sobre la capacidad de la industria australiana, de la que puso en duda que pudiese asumir la mitad del valor de los contratos del programa SEA 1000. El desencuentro se zanjó pocas semanas después cuando Naval Group se comprometió a derivar el 60% del valor del programa a contratos con firmas locales. Sin embargo, aún no se ha implementado este objetivo, sobre el que el Departamento de Defensa australiano y Naval Group han estado trabajando, y finalmente ha quedado fuera de plazo.

Como alternativa a las dificultades del programa, el Gobierno australiano está considerando la posibilidad de encargar a la filial local de la firma francesa Naval Group Australia que construya una nueva serie de submarinos basados en el de la actual clase Collins, que entró en servicio en 1996. De este modo, el programa quedaría liberado de algunos controles de la matriz francesa y se podrían reducir costes e incrementar la trasparencia del proyecto. La firma sueca Kockhums, dentro del grupo Saab, es la propietaria del diseño del submarino Collins, con la que Australia debería establecer relaciones de prosperar esta alternativa.

La opción de un diseño existente

DCNS (como aún era conocida entonces la actual Naval Group) se impuso en 2016 a sus competidores japoneses (Kawasaki Heavy Industries y Mitsubishi Heavy Industries) y alemanes (ThyssenKrupp Marine SystemsTKMS) en el programa SEA 1000 de Australia para dotar a su Armada Real de una docena de submarinos valorados en 50.000 millones de dólares australianos, y que estarán basados en los buques de la clase francesa Barracuda. De ahí que en un primer momento fuesen denominados como Shortfin Barracuda Block 1A. Las compañías españolas Navantia y la sueca Saab también tuvieron opciones hasta meses antes de que Australia anunciase que la opción elegida era la francesa.

Algunos observadores han puesto en duda que fuese una buena elección para Australia decantarse por un diseño extranjero basado en un submarino nuclear (el Barracuda francés) para obtener su nueva flota de submarinos convencionales, en vez de decantarse por un diseño de un buque mediano ya existente, como los que podría haber suministrado Alemania, por ejemplo.

Si finalmente no se producen cambios, la construcción del primer submarino Attack comenzará en 2024 en los astilleros de la localidad de Adelaida, de acuerdo con el cronograma previsto.



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