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Desarrollo de un avión de combate europeo de sexta generación

El jefe de la Luftwaffe aboga por fusionar los programas FCAS y Tempest

El jefe de la Fuerza Aérea alemana, general Ingo Gerhartz. Foto: Luftwaffe

El jefe de la Fuerza Aérea alemana, general Ingo Gerhartz. Foto: Luftwaffe

16/07/2021 | Madrid

G. S. Forte

Una voz más que significativa se suma a los expertos que abogan por unir los programas encabezados por el desarrollo de aviones de combate de sexta generación FCAS, desarrollado por Francia, Alemania y España, y Tempest, liderado por Reino Unido y con participación italiana y sueca. El comandante de la Fuerza Aérea alemana (Luftwaffe), el general Ingo Gerhartz, ha revelado que ha mantenido conversaciones con sus homólogos en Italia y Reino Unido sobre la posibilidad de agrupar ambos programas.

“Puede ser que vayamos por caminos diferentes. Esperemos que al final nos fusionemos”, ha explicado al periódico estadounidense Defense News. El jefe de la Luftwaffe ha recordado que en el programa Eurofighter Typhoon, desarrollado a partir de los años ochenta, cada socio (Alemania, Reino Unido, Italia y España) optó por su propia configuración del avión, lo que ha dificultado la interoperabilidad entre ellos. Sin embargo, en el proyecto de una aeronave no tripulada de media altitud y gran autonomía conocido como Euromale o Eurodrone, los cuatro países responsables (Alemania, Francia, España e Italia) se han decidido por un diseño único. Esta es la vía apropiada, ejemplifica el militar alemán, “para sacar el máximo provecho y valor añadido de un proyecto común”.

Antes que el general Gerhartz, ya mostraron su deseo de que ambos programas se fusionen, para que Europa compita en el mercado con un único caza de sexta generación, miembros del sector de la entidad de los consejeros delegados de las compañías Leonardo (principal firma italiana implicada en el Tempest), Alessandro Profumo, y Airbus (empresa que lidera el proyecto del FCAS en Alemania), Guillaume Faury.

Constelación de empresas

 

El compromiso de desarrollo y producción del FCAS supone complementar y posteriormente reemplazar la actual generación de aviones de combate Eurofighter y Rafale, entre los años 2035 y 2040, fechas en las que el Tempest también prevé estar operativo.

El programa FCAS está liderado por las compañías Airbus, como principal socio industrial de Alemania en el proyecto; Dassault Aviation, por parte de Francia, e Indra, por el lado español. En un segundo nivel también están implicados los proveedores de motores Safran, de Francia; MTU Aero, de Alemania, e ITP, filial española de la británica Rolls Royce. Además participan, entre otras, las compañías de electrónica y sensores Thales (Francia) y Hensoldt (Alemania), y la misilística MBDA, propiedad de la británica BAE Systems, la franco-germana, y en menor medida española, Airbus, y la italiana Leonardo.

En el caso del programa Tempest las empresas principales son la británica BAE Systems, Leonardo UK (filial británica de la firma italiana Leonardo), MBDA (compañía propiedad de BAE Systems, Airbus y Leonardo que además está implicada en el FCAS) y Rolls Royce.

En esta constelación de empresas, algunas de ellas implicadas en ambos programas, ya se han producido además movimientos tendentes hacia la búsqueda de sinergias en sus desarrolos de aviones de combate de sexta generación. El director general de Airbus DS Reino Unido, filial británica de Airbus, Richard Franklin, reveló hace poco más de un mes su interés de encontrar vías de colaboración que incidan la interoperabilidad de los programas FCAS y Tempest.

Un modelo europeo y otro francés

 

Un informe de hace un año firmado por dos miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores, Defensa y Fuerzas Armadas del Senado francés advierte de los perjuicios “para la construcción de una base europea industrial y tecnológica de defensa” que entrañaría no sumar esfuerzos en los programas FCAS-Tempest. Al mismo tiempo, sin embargo, el mismo texto considera “muy posible que los dos programas entren en competencia directa”.

En la pieza informativa en la que Defense News revela el interés del jefe de la Luftwaffe por fusionar ambos proyectos, se recoge además la opinión de algunos observadores del sector que creen que finalmente se desarrollarán dos aviones de combate: uno que implique a varios países europeos y otro exclusivamente francés. De ese modo tendría lugar un proceso similar al experimentado en programa del Eurofighter, que Francia abandonó al principio para acabar desarrollando su propio modelo: el Rafale, fabricado por Dassault.

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