​Leonardo, Fincantieri y ¿el fracaso de un contrato de 4.000 millones con Colombia?
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​Leonardo, Fincantieri y ¿el fracaso de un contrato de 4.000 millones con Colombia?

La Procuraduría de la República descarta por el momento atisbos de delito en el proceso
Avión de entrenamiento M-346 de Leonardo. Foto Leonardo
Avión M-346 de Leonardo. Foto: Leonardo
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En estos días de vientos de guerra la prensa italiana ha estado pendiente de una noticia que señala que el ex primer ministro y exsecretario del Partito Democratico della Sinistra (heredero del Partido Comunista) Massimo D’Alema se habría propuesto supuestamnete como intermediario en una hipotética venta a Colombia de cuatro corbetas FCX 30 y dos submarinos Trachinus producidos por Fincantieri y de 24 aviones M-346 desarrollados por Leonardo.

Los diarios definen este caso como una negociación para buques y aviones que se remonta a 2018. Seguramente existen o existieron contactos entre Leonardo y la Fuerza Aérea Colombiana para la venta de 24 M-346 (informaciones del sector explican que actualmente el número seria reducido a 12, que después de estas noticias posiblemente podrían reducirse a cero), mientras fuentes de la Armada han informado a Infodefensa.com que no se presentó propuesta alguna para buques y submarinos. El valor de la supuesta transacción ascendería a 4.000 millones de euros, con una comisión para los intermediarios de 80 millones de euros, correspondiente al 2% del valor total del contrato.

Italia 1

Portada del diario italiano La Veritá.

Memorando de entendimiento

En las noticias se hace referencia a un Memorando de entendimiento (MOU) firmado el pasado 24 de enero de 2022 por el director y el vicedirector de Fincantieri y dos capitanes de fragata de la Armada Nacional de Colombia: German Monroy Ramírez y Francisco Joya Prieto

Sin embargo, Fincantieri afirma en notas oficiales que no ha firmado ningún acuerdo con las instituciones colombianas. Asimismo, Infodefensa.com ha podido confirmar que los oficiales antes mencionados pasaron a retiro, respectivamente, en 2012 y 2018 y fuentes de la Armada colombiana indicaron que, de todas maneras, por el grado los dos oficiales estos no habrían tenido las atribuciones para firmar un documento de este porte.

A pesar de esto, la prensa italiana indica que los dos capitanes de fragata fungían como advisors de la Dirección de Abastecimientos de la Armada. 

El programa PES de Colombia

Desde hace años la Armada de Colombia junto con el astillero nacional Cotecmar están desarrollando el programa PES (Plataformas Estratégicas de Superficie). Fincantieri no ha puesto excesivo interés en el proyecto para la construcción de hasta cinco fragatas de esta clase basado en la selección del diseño básico del buque, la elección de un astillero socio tecnológico y el consecuente diseño contractual, resultando en un negocio poco atractivo y rentable. 

Dado que Cotecmar suscribirá próximamente un convenio para llevar a cabo el proyecto, ¿cómo pretendría el astillero italiano vender cuatro corbetas nuevas, teniendo en cuenta que Corea ha donado dos corbetas misileras al país sudamericano?

Los tiempos del contrato, el concurso y el presupuesto

En algunas conversaciones interceptadas, dadas a conocer por la prensa italiana, los interlocutores se preguntan si era factible firmar el supuesto contrato de manera rápida, antes de las elecciones presidenciales del 29 de mayo del 2022 y si Colombia podía completar la adquisición sin un concurso internacional. 

Aquí la falta de conocimiento del área en la cual se opera alcanza dimensiones embarazosas. Es evidente la falta de preparación de quien asesora, pero también de quien estaría recibiendo los asesoramientos. Colombia puede cerrar compras sin someter el proceso a concursos internacionales solo en casos especiales, por ejemplo cuando hay un producto que es de alto nivel tecnológico y de prestaciones y lo produce una sola empresa en el mundo (cañón naval 76/62 Strales), pero este no es el caso, corbetas, submarinos y aviones de adiestramiento son fabricados por decenas de astilleros y varias empresas aeronáuticas (para los aviones M-346 Leonardo estaba en competencia con Corea). En los último de seis meses de Gobierno, la Administración colombiana no puede firmar este tipo de contratos.

Otra posibilidad para Colombia de no abrir un concurso internacional se verifica cuando hay acuerdos de Gobierno a Gobierno (G2G). Con Italia no es posible, porqué el Gobierno italiano no vende armamentos, ni pone las garantías soberanas a favor de las empresas que cierran los negocios. Francia, por ejemplo, lo hace: con Colombia lo hizo en 2008 con la firma del contrato para la repotenciación de las fragatas clase Padilla con Thales.

Adicionalmente, para poderse firmar un contrato las instituciones colombianas deben someter los proyectos al Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) que es la máxima autoridad nacional de planeación y se desempeña como organismo asesor del Gobierno en todos los aspectos relacionados con el desarrollo económico y social del país. Todo es refleja que las partes involucradas, tanto italianas como colombianas, no estaban al tanto de este aspecto burocrático relativo a un presupuesto de 4.000 millones de euros. Si hay un proyecto Conpes que mira la renovación de la flota, pero no en los términos que se habla en el artículo.

Ley 185 de Italia

La Ley 185 italiana prohíbe el pago de comisiones por actividades de intermediación a ciudadanos italianos o a ciudadanos residentes en Italia. Ante esto, la pregunta que se plantea ahora desde Italia es dónde se habrían pagado los supuestos 80 millones de euros de comisión. La solución habría sido de asignar la representación a un bufete de abogados de Miami especializado en compraventa de súper yates, que al final algo con el mar y los botes tiene algo a que ver.

Hay que tener presente que para poder representar una compañía italiana en este sector el candidato promotor debe someterse a una compliance que verifica primero su existencia, sus integrantes, la honorabilidad, la experiencia, la profesionalidad, las cuentas financieras y que usualmente suele tardar aproximadamente seis meses y muchísimas veces hasta más en completarse en todas sus largas etapas.

Tanto Leonardo como Fincantieri afirman que no se ha adjudicado ningún contrato de promoción a ninguna empresa y que no han encargado a D’Alema de representarlas en el hipotético negocio, aunque el mismo ex primer ministro habría supuestamente llamado a la embajadora de Colombia en Italia, Gloria Isabel Ramírez Ríos, informándola que Leonardo lo había encargado de seguir el posible suministro como intermediario. Leonardo desmiente el hecho.

Interlocutores colombianos

Con este capítulo de la historia llegamos a la parte que si no fuera casi dramática podría definirse ridícula. Massimo D’Alema, que militó en el Partito Comunista Italiano, habría tenido como uno de sus interlocutores colombianos a Edgar Ignacio Fierro Florez (Don Antonio), del grupo paramilitar AUC que había combatido en contra de los revolucionarios comunistas de las FARC. Fierro, condenado a 40 años de cárcel por varios crímenes, ha obtenido el perdón público y ahora puede hacer negocios a favor del país.

En los últimos días, el ex primer ministro, Leonardo y Fincantieri han continuado desmintiendo las noticias o parte de las noticias, el Gobierno italiano ha hablado por medio de un simple subsecretario del Ministerio de la Defensa, Giorgio Mulè, dando la impresión de querer mantener un perfil muy bajo mientras que en el Parlamento se acumulan las preguntas de los diputados y senadores. 

Por el momento, no se vislumbra delito, algo confirmado por la Procuraduría de la República, por lo tanto todo terminará tal como empezó: de un día para otro. Lo único seguro, muy a pesar de la industria, es que este gigante e hipotético contrato no será para Italia.



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