Así es el escudo antimisiles en el que Alemania quiere implicar a España
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Así es el escudo antimisiles en el que Alemania quiere implicar a España

La iniciativa, que pretende sumar al mayor número de miembros de la UE, deberá encajar con la que ya lidera Estados Unidos en Europa
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El Escudo del Cielo Europeo (European Skyshield), como se conoce de forma no oficial, responde a una iniciativa con la que Alemania quiere implicar no solo a España, como se ha conocido estos días, sino también al resto de países de la Unión Europea, o al menos a la mayor parte de ellos. El proyecto contempla establecer un complejo de sistemas antiaéreos con los que defender los cielos europeos principalmente de la amenaza potencial de misiles rusos.

El proyecto, aún poco concretado, se enmarca en el importante giro que la política de defensa alemana ha dado tras la invasión rusa de Ucrania, iniciada el 24 de febrero. En aquel momento Berlín anunció un punto de inflexión en su estrategia de bajo perfil militar, redireccionado hacia un refuerzo en este ámbito que pasa principalmente por un desembolso adicional de 100.000 millones de euros y llegar a un gasto del 2% de su PIB en este sector (medio punto más que ahora). Posteriormente se confirmó el proceso de compra de sistemas tan avanzados como el avión de combate estadounidense F-35, para mejorar las capacidades alemanas de defensa.

El proyecto de nuevo escudo antiaéreo europeo trascendió a finales de agosto, en un discurso del canciller alemán, Olaf Scholz, en la República Checa en el que presentó el plan actualizado de su Gobierno para la defensa aérea de la Unión Europea, como reacción también a la invasión de Ucrania. El plan alemán se basa en la arquitectura de defensa antimisiles con la que cuenta Estados Unidos para protegerse de armas como proyectiles balísticos intercontinentales (ICBM), y que contempla interceptores basados en tierra y mar y sistemas láser, entre otros.

Scholz alentó en su intervención en Chequia a desarrollar “conjuntamente un sistema de defensa aérea en Europa”, del que se obtendrá no solo un resultado “más eficiente y rentable”, sino que “también sería una ganancia de seguridad para Europa en su conjunto y un ejemplo destacado del fortalecimiento del pilar europeo dentro de la OTAN”. Su propuesta, por tanto, va más allá de la implicación pretendida de España, de la que se ha informado estos días, y busca la implicación de los 27 socios de la UE, o al menos parte de ellos.

Diseño desde cero

“En Europa todavía tenemos mucho por hacer en defensa contra las amenazas aéreas y espaciales”, apuntó Scholz en su intervención, y ligó a este marco la decisión de Alemania de realizar “inversiones muy importantes en nuestra defensa aérea en los próximos años”, para obtener unas capacidades que podrán desplegarse dentro de la OTAN.

“Alemania diseñará la futura defensa aérea desde cero para que nuestros vecinos europeos puedan participar si lo desean, como los polacos, los bálticos, los holandeses, los checos, los eslovacos o nuestros socios escandinavos”, añadió Scholz.

El propósito concreto del pretendido escudo europeo es la defensa del territorio de la Unión frente a misiles, principalmente rusos, que puedan ser lanzados desde tierra, mar o aire, como los proyectiles Iskander y Kalibr, entre otros, para los que en la actualidad la UE apenas cuenta con defensas apropiadas.

Preferencia por la solución israelí

La defensa antimisiles se conforma en tres niveles: bajo, medio y alto. En la actualidad los países miembros cuentan con la capacidad de ofrecer los medios necesarios para su defensa en el primer nivel, pero no tanto en los otros dos. En este punto se precisan tanto instalaciones de respuesta como medios de coordinación o integración de sistemas que ya existen, como los Patriot.

El mes pasado trascendió que Alemania prefiere dotarse del interceptor Israelí Arrow-3 frente al Thaad estadounidense, desarrollado por Lockheed Martin para interceptar misiles de alcance corto, medio e intermedio. Esta adquisición, aún pendiente, podría costar en torno a 2.000 millones de euros a Berlín. Con su adquisición, Berlín podría defender también a sus aliados europeos, y les invita a “participar si lo desean” en el diseño de “esta futura defensa aérea desde el principio”.

Aún está pendiente de conocer si el nuevo escudo se basará en el Centro de Operaciones de Misiles Tierra-Aire móvil de Airbus (Samoc), que ya está operativo en algunos países, entre ellos la propia Alemania, o bien se optará por una solución no europea.

Coordinación con Washington

Lo que sí ha trascendido es la configuración que Alemania pretende para el denominado Arrow Weapon System (AWS), que incluye, además del misil interceptor Arrow 3, un radar largo alcance ELM-2080S Super Greene Pine y una estación de mando y control. Si finalmente es adquirido, está previsto que este radar se instale en tres ubicaciones en Alemania, desde las que vigilará permanentemente los cielos, no solo de Alemania, sino que también contarán con potencia suficiente como para cubrir Polonia, Rumania y los países bálticos. De ese modo, estos países únicamente precisarían adquirir los interceptores Arrow 3, de la israelí IAI, para sumarse al escudo.

La propuesta de Scholz deberá coordinarse de algún modo con los planes de Estados Unidos para Europa, que ya tiene en marcha su propio escudo antimisiles en el marco de la OTAN, en el que se incluyen misiles interceptores SM-3 en Polonia y Rumanía contra misiles balísticos de medio alcance y medios navales dotados de sistemas de combate Aegis, desarrollados para rastrear y guiar misiles contra amenazas enemigas, y que equipan los destructores que Washington tiene desplegados en la base conjunta de Rota, en España, y también montan las fragatas de la Armada española F-100. El centro de Mando de este escudo de la OTAN se encuentra en la base alemana de Ramstein, cuartel general de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Europa.



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