La Fuerza Aérea de Chile desactiva al avión de combate A-36 Toqui
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La Fuerza Aérea de Chile desactiva al avión de combate A-36 Toqui

El sistema de armas entró en servicio en 1982 y formó a más de 260 pilotos de combate pertenecientes a 34 generaciones de oficiales
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Línea de vuelo de aviones de combate A-36 Toqui en la base aérea Pudahuel en el marco del ejercicio Adex-III. Foto: FACh
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Redactor

La Fuerza Aérea de Chile (FACh) realizó el martes 27 de diciembre la ceremonia de desactivación del avión de combate CASA A-36 Toqui (C-101) asignado al Grupo de Aviación N° 1 de la Iª Brigada Aérea.

El acto se efectuó en la base aérea Los Cóndores en Iquique y contó con la presencia del comandante en jefe de la institución, general del aire Hugo Rodríguez, instancia en que el material de vuelo hizo su último vuelo y posterior corte de motores.

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El general Rodríguez junto a las tripulaciones del material A-36. Foto: FACh

La historia del material A-36 en la FACh, como formador de los pilotos de combate, se remonta al año 1982, entrando en servicio en 1983, y su última participación en un ejercicio multinacional se dio en Salitre 2022 realizado en octubre pasado en Antofagasta. 

Ahora está contemplado que uno de los ejemplares sea trasladado al Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio y otro se instalará afuera del Grupo de Aviación N° 1 como parte del museo que posee esta unidad. En total, el avión voló más de 40.000 horas en Chile y se formaron a más de 260 pilotos en 34 generaciones. 

Paso al Super Tucano

En la reciente edición de la revista institucional, se detalla que la salida de este sistema de armas dará paso a los Embraer A-29B Super Tucano, avión con mejores capacidades y prestaciones tecnológicas, que permite a los pilotos una rápida adaptación a los sistemas que posee el F-16, es decir, les permite pasar a un F-16 con mucho más conocimiento de tácticas y técnicas de lo que podía entregar el A-36

“El avión cumplió una etapa, además somos el último país que estamos volando este avión, el mantenimiento, por ende, se hizo cada vez más difícil y costoso. Por otra parte, la obsolescencia de sus sistemas no tiene comparación con la tecnología o capacidades de los actuales aviones que posee la FACh. Es por esto que cuando se eligió el avión A-29B se tomaron estas cualidades obsoletas en el A-36, ya que sus capacidades tecnológicas permiten una rápida y mejor transición al F-16”, explica el actual comandante del Grupo de Aviación N° 1, coronel de aviación Rodrigo Cifuentes.

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Comandante del Grupo de Aviación N° 1, coronel de aviación Rodrigo Cifuentes. Foto: FACh

El desempeño del Super Tucano en la institución comenzó el 2009, principalmente, en el entrenamiento de los pilotos que salían del Curso Táctico de Combate en A-36, para que obtuvieran la experiencia necesaria y posterior a ello pasar a volar los F-5 o F-16. A partir de ahora es la aeronave donde se realizará el Curso Táctico de Combate, es decir, cumple la misión de instruir y entrenar a los futuros pilotos de combate de la institución, en reemplazo de los A-36. Un curso que se extiende por aproximadamente un año en el Grupo de Aviación Nº 1, luego de finalizar su habilitación de vuelo por instrumentos, que la obtienen en el Grupo de Aviación Nº 5, en la IIIª Brigada Aérea, tras la cual pueden optar por la aviación de combate.

“Es que se trataba de un avión muy ágil, que permitía a los alumnos solucionar rápidamente los problemas por parte de los instructores, siendo diferente a los otros aviones. Sus características esenciales son que posee un motor turbofán de 4.300 libras de empuje, bajo consumo específico de combustible, sin humo, poco ruido y baja emisión infrarroja, además de gran autonomía y radio de acción, pudiendo volar hasta seis horas y recorrer hasta 2.400 km. A ello se suma una capacidad para armamento fijo y lanzable, gran firmeza estructural resistente hasta +7.5 y –3.9 g; y su capacidad de volar continuo hasta una velocidad de 350 nudos. Todas esas capacidades, además de convertirlo en un excelente avión de instrucción de pilotos de combate, lo habilitaron como un avión apto para realizar varios tipos de misiones, como lo fue el apoyo a fuerzas de superficie y misiones de interceptación aéreas contra aviones de baja velocidad". 

40 años en Chile

El desarrollo del C-101 comienza en el año 1975 mediante la firma de un contrato entre el Ministerio del Aire de España y la empresa de Construcciones de Aeronáutica S.A. (CASA) -actual Airbus- el cual tenía por objetivo diseñar y construir prototipos de un avión de entrenamiento avanzado de bajo costo, con capacidad de ataque a objetivos en tierra y un sistema de mantenimiento y operación simple.

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Aviadores militares encargados del mantenimiento del material A-36. Foto: FACh

Es así que el 27 de junio de 1977 se efectuó el vuelo de pruebas del prototipo de la aeronave, demostrando gran maniobrabilidad y cumpliendo todos los objetivos de diseño, tomando el nombre de C-101 Aviojet, denominado E-25 Mirlo en la Escuela de Aviación de España.

La nueva aeronave comenzó su operación en Chile con la incorporación del T-36BB Halcón en el año 1982. Posteriormente, se presentó una oportunidad para desarrollar las capacidades de la recientemente creada Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (Enaer), lo que permitió que el 24 de julio de 1984 se firmara un convenio de coproducción entre las empresas CASA y Enaer, el cual entregaba la licencia de montaje de aeronaves T-35 Pillan a CASA, y a Enaer la licencia de desarrollo y armado del C-101 Aviojet.

Origen del Toqui

De esta forma nace la historia de producción del C-101 en Chile con el desarrollo de la primera versión ensamblada por Enaer, el C-101BB Halcón, el cual poseía un motor mejorado con 3.700 libras de empuje. Con la experiencia de operación, la FACh solicitó a CASA y Enaer el desarrollo de una versión de la aeronave con más potencia que permitiera una mejor adaptación a las aeronaves de performance superiores operadas por la Fuerza Aérea en la época, como lo era el Mirage.

El desarrollo solicitado dio como resultado al C-101CC o A-36CC Halcón, el cual es la versión mejorada de la aeronave y que incluye en sus conceptos de diseño las indicaciones de la Fuerza Aérea de Chile y Enaer. El programa de producción en Chile significó desarrollar la experiencia y capacidades para participar en procesos de fabricación y montaje de una aeronave de última generación para la época (1984-1985), adquiriendo tecnología, conocimientos en producción a nivel aeronáutico y generando profesionales de alta calificación para el país. 

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A-36 Toqui en la base aérea Los Cóndores en Iquique. Foto: FACh

“Cada etapa o fase ha permitido incorporar mayor cantidad de mano de obra nacional y abastecimientos a la Fuerza Aérea de Chile con un total de 37 aviones, los que serán destinados al entrenamiento de los pilotos en la base aérea Los Cóndores de Iquique”, destacó el jefe de ventas Mario Magliocchetti respecto al proyecto al C-101 en una entrevista concedida al diario La Tercera en 1986.

La entrega a la FACh del primer A-36CC Halcón, nacido desde la línea de producción dispuesta en Enaer, se produjo en octubre de 1986, ingresando de esta forma al inventario de la FACh e iniciando su historia de operación en Los Cóndores. 

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Último vuelo del material A-36 Toqui sobre la base aérea Los Cóndores. Foto: FACh

En la década del 90, Enaer desarrolló la modernización de su aviónica la que denominó Toqui (jefe militar mapuche) e integró al A-36 un radar telemétrico, un sistema de navegación y ataque incorporando los conceptos Hotas (Hands On Throttle And Stick), un HUD (Head Up Display) y actualizaba la tecnología de varios de sus otros sistemas. Adicionalmente, la modificación complementó la habilitación para portar misiles aire-aire. Todo lo anterior redundó en un incremento significativo de la capacidad para efectuar instrucción táctica, naciendo el A-36 que ayer pasó a la historia de la Fuerza Aérea de Chile.



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